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Observar como poco a poco comienza a entrar el solo por la ventana no es algo entretenido y mucho menos algo que realmente este haciendo, por mas que mi mirada esté en el la ventana mi pensamientos están en el día anterior y sobretodo en la noche, no pude controlarme y ahora la habitación es un desastre, solo un reflejo de mi estado emocional, destrozado, vacío y llena de dolor. Las paredes, antes blancas y limpias, ahora están cubiertas de agujeros y rasguños ante la violencia de haber lanzado cosas. La cama, donde solía encontrar consuelo, está hecha jirones, como si hubiera sido atacada por una furia ciega. Los muebles, antes ordenados y pulcros, ahora están esparcidos por el suelo, rotos y destrozados. En la pared de la habitación había un espejo centrado y grande pero ahora solos hay un espejo roto, reflejando fragmentos de mi rostro, como si mi identidad misma estuviera hecha pedazos. La alfombra, antes suave y cálida, ahora está cubierta de cristales rotos y papeles desgarrados, informes sobre vigilar a Conway y mantenerlo tranquilo pero el me volvió a usar, el lo hizo y ahora cada objeto roto y cada marca en la pared es un recordatorio de la traición y el dolor que siento. Me siento vacío, como si hubiera sido saqueado por dentro.

Pero la persona que me traicionó no solo me quitó mi confianza, sino que también me dejó sin nada, sin un lugar seguro donde refugiarme, no fue Conway, fue Freddy Trucazo y deseo tanto odiarlo pero no puedo hacerlo. Solo observó como la habitación se va iluminando con la luz del sol, mostrando que es un campo de batalla, un lugar donde he luchado contra mis propios demonios y he perdido, me siento rodeado de ruinas, sin saber cómo reconstruir lo que ha sido destruido. La destrucción de la habitación es un reflejo de la destrucción de mi corazón, y no sé cómo volver a armar los pedazos, realmente no se, y eso me hace sentir desesperado ¿Cómo deje que esto pasará? ¿Porque le di tanta importancia a Freddy? ¿Porque creí que lo merezco? El no vio en mi más que información, no me vio, solo no se esforzó en verme, fui una herramienta, alguien que usar para beneficio propio de nuevo. Mis puños se aprietan aunque el ardor en mis nudillos vuelva, se que me los he lastimado gracias por romper el espejo con ellos pero las ganas de volver a golpear el espejo reaparecen, de igual manera no creo que ha nadie le importe si mis nudillos están sangrando o si desaparezco unos días de la malla hasta callar la voz que solo se burla de mi por haber creído en Freddy.

Patético.

Es verdad, lo soy, deje que Freddy entrara en mi corazón pero no necesito que alguien me lo diga cada maldito momento, solo me hace tener más irá. Así que con rabia no dude en levantar mi mano y volver a golpear una, dos, tres, cuatro veces el espejo, más cristales caían a la alfombra. Pronto el espejo roto en la pared ahora se encontraba más en el suelo haciendo que parezca un campo de cristales afilados que seguían devolviendo la imagen distorsionada de mi rostro. La sangre aún me goteaba de los nudillos, marcando un camino irregular en el piso pero mi mirada se puso en mi reflejo en el espejo roto. Sabía que no iba a gritar pero verme ahí me hizo darme cuenta de una cosa, no había furia en mi mirada, solo un temblor contenido en mis manos y un miedo difícil de nombrar en mi respiración entrecortada. El caos a mi alrededor hablaba de violencia, pero yo no lo sentía así... apenas se sostenía, frágil, como si un soplo pudiera desarmarlo.

La puerta se abrió despacio con el sonido de las llaves, el recuerdo de haberle puesto el seguro volvió a mi pero sabía que el tenía las llaves de todas las habitaciones de aquí. No tardo en que Gonzalo apareciera en silencio, la sombra proyectándose sobre el desastre. Sus ojos no juzgaban, no se asustaban, solo llevaban esa calma triste que dolía más que cualquier reproche, sabía que por el desastre de la habitación el había escuchado todo y ahora lo veía, la culpa no tarda en llegar junto con una sensación de desesperación, no se a quien decirle lo que siento.

-No quiero... -balbuceó con la voz quebrada por el nudo en mi garganta-...No quiero seguir sintiendo esto.

Gonzalo se acercó con calma, evitando el crujido de los vidrios como si no quisiera alterarme mas de lo que ya estaba. Se inclinó a mi altura y sin forzarlo, posó una mano firme sobre su hombro y por primera vez desde ayer se sentía real, no una alucinación de mi cabeza.

𝙄𝙈𝙋𝙀𝙉𝙎𝘼𝘽𝙇𝙀 : 𝙁𝙍𝙀𝘿𝘿𝙔𝙏𝘼𝘽𝙊.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora