Jiwoong y Matthew son unidos en un matrimonio arreglado y luego de estar seis años juntos y teniendo juntos a su pequeño hijo, Gyuvin, toda esa farsa llega a su fin cuando Jiwoong aparece con una carta de divorcio la cual Matthew firma sin problema...
La semana había pasado bastante rápido en la cual pasaron muchas cosas: Matthew llevo a Gyuvin a la escuela, lo llevo a sus clases de natación, paso tiempo con Ricky y fue a su cita con la psicóloga y ahora con el fin de su semana comenzaba otra lo cual significaba que Gyuvin tenía que pasar su semana con Jiwoong.
Matthew realmente le dolía separarse de su pequeño y no tenerlo todo el tiempo. Gyuvin tampoco se quería ir; quería mucho a su papa Jiwoong, pero no quería volver a encontrarse con Seobin.
—¿Tienes tus cosas Gyuvin? —Pregunta Matthew mientras ordena la cama de Gyuvin y en su mente tenía tantas cosas, pero buscando borrarlas para centrarse en su hijo
—Si papi —Dijo Gyuvin para luego jugar en silencio con Eumppapa.
Durante la semana, pese a que fue divertida, Matthew si noto que su hijo estaba menos activo que lo normal, su pequeño era una bolita de energía que no tenía fin y verlo tan calmado lo desconcertaba, durante la semana busco hacerlo sonreír y reír de cualquier forma y aunque lo logro no era la sonrisa que el conocía.
"Debo hablar con Jiwoong" pensó el pelinegro.
Llevo las cosas de Gyuvin al auto, lo coloco al pequeño en su asiento junto a Eumppapa y una vez todo listo empezó a conducir hasta el departamento de Jiwoong.
Durante el trayecto, Matthew intentó iniciar una conversación con Gyuvin, pero sus palabras se perdieron ante la timidez del pequeño. Apretó el volante con fuerza, sintiendo un nudo en el pecho; le dolía ver a su hijo así y desesperadamente deseaba comprender qué lo tenía tan callado.
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—¡Oh! Matthew, que sorpresa —Seobin abrió la puerta con una sonrisa lo cual hizo suspirar de cansancio a Matthew, Seobin miro detrás de Matthew notando al infante —Hola Gyuvin...
Gyuvin no respondió, simplemente se escondió detrás de su papi quien fijo su mirada en Seobin quien parecía bastante divertido de verlo.
—¿Dónde está Jiwoong? —pregunto directamente sin importarle parecer maleducado, realmente Seobin no se merecía su respeto y su amabilidad.
—Que directo —dijo Seobin con cierta pizca de gracia en su tono de voz —Fue a la empresa, un asunto urgente, pero dijo que volvería en unos minutos
—¿Entonces no te importara que me quede a esperar a que el regrese? así estoy seguro de que Gyuvin está con su padre —Matthew se cruzó de brazos sin despegar sus ojos de Seobin.
—Puedes dejarlo aquí, yo lo cuido —Seobin iba perdiendo su sonrisa al ver a Matthew tan serio, pero a la vez sereno. Era muy diferente al Matthew que conoció en su adolescencia.
—Prefiero quedarme, si no te importa —replico Matthew con el mismo tono arrogante de Seobin sabiendo que no se atrevería a echarlo y menos a hacer un escándalo en el pasillo de los departamentos.