Mientras Klee caminaba la música indicaba que era mi turno.
Diluc también contrató músicos de todas las naciones, en especial de Fontaine. Él siempre destacaba la elegancia de esta nación.
Entré a paso lento. Vi varios rostros conocidos, como algunas de las siete estrellas de Liyue, comerciantes e incluso a la poderosisima Raiden Shogun y sus allegados ¿Había sido influencia de la viajera y de su hermano?
Me puse un poco nerviosa por todas las miradas.
Sonreí, quizá no de forma forzada pero con el ambiente así se sentía.
Entonces lo vi, al fondo. Sí, ahí en el altar. Esa indistinguible cabellera roja con ese traje blanco y camisa negra, como sus guantes... ahí estaba, Diluc. Mi Diluc.
No pude evitar reírme ante su expresión.
Más de cerca vi a gente del clan, bah. No tenían relevancia ahora sus miradas de desaprobación. Si no fuera por mi madre y las formalidades no los hubiera invitado.
Me hicieron olvidarme que la vida era divertida. Me criaron para enjaularme en lo que siempre creí eran mis responsabilidades. Vi sus rostros escandalizarse entre murmullos y suspiros.
—Jean resultó ser un desastre, exiliadose ella misma de los Gunnhildr y regalando su identidad a un clan sin futuro— escuché un poco más alto —Intentamos salvarla del hijo de los Ragnvindr en todos estos años, pero el esfuerzo fue inútil— dijo mi madre...
¿"Salvarme"? ¿De toda esta felicidad? Era más un ataque de odio.
Con sus trajes de gala, como si esta ceremonia no fuera más que el escenario de su propia humillación inventada.
Las expectativas eran demasiado altas para que una chica simple las alcance.
Ellos cerraron la puerta, la única que estaba delante de lo que más quería. Por mucho tiempo no lo vi, me cegué por sus comentarios pero ahora...
Estoy caminando, acelerando el paso.
Porque sí, a la mierda todos.
Yo lo amo.
No, no voy a recuperar el juicio. Sé que suena loco, pero es él a quien quiero.
He sido la hija obediente durante toda mi vida, todos mis planes fueron trazados. Flores atrapadas en mi peinado.
Él generaba caos, algarabía. En la habitación, sus ojos eran como un remedio ante toda la mierda que hablaban los viejos. Finalmente llegué, estaba llorando a mares.
—¿Por qué lloras?— murmuré, ladeando la cabeza.
—Porque estás hermosa...— contestó, entre sollozos —No puedo creer que por fin nos casaremos.
Me sonrojé y todo el mundo pareció borrarse.
—Queridos hermanos, hermanas— me devolvió a la realidad la voz de mi papá, el cardenal —El día hoy estamos aquí reunidos, por la voluntad de Barbatos que intercede en el amor para unir a Jean Gunnhildr y Diluc Ragnvindr—
Los murmullos volvieron.
—Barbatos siempre nos resaltó la importancia de la libertad y, como grupo unido en su nombre, debemos de respetar las decisiones tomadas por estos dos bendecidos por los arcontes de unirse hoy en santísimo matrimonio. Tomen todos asiento.
Ambos nos sentamos de forma separada, él en el lado de su "familia". Estaban solo Kaeya y sus amigos más cercanos en la primera banca. Me rompió el corazón saber que yo tenía a mi familia completa a mi lado y él...
Aún así parecía el hombre más feliz del mundo. Sus ojos más brillantes que el sol de mediodía. La misa transcurrió como cualquier otra, sumándose miradas intercambiadas entre mi amado y yo. Murmullos y suspiros de desaprobación. Lágrimas de alegría de algunos invitados...
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𝐉𝐞𝐚𝐧 𝐱 𝐃𝐢𝐥𝐮𝐜
FanfictionJean, la gran maestra, una chica rubia y de estatura algo alta, forma parte de los caballeros de favonius Por otro lado.. El señor Diluc, millonario vendedor de bebidas alcohólicas, hermanastro del capitán Kaeya, un joven pelirrojo y estatura alta ¿...
