Cuando miro esos ojos me quedo hipnotizada. Tal vez puedo sonar loca.
Este último año ha sido de lo mejor, todo el mundo admira el anillo que adorna mi dedo.
¿Es acaso mucho un año sin haberse casado? Para mí no. Podría estar una eternidad esperando pacientemente a que las estrellas se alineen para sellarlo su destino con el mismo.
No importa realmente si no nos casamos. Un papel, un contrato, una ceremonia no lo es todo. Tal vez ese señor mayor, que asesora a la señorita Hu Tao, discrepe conmigo pero Diluc me hace sentir la chica más afortunada del mundo.
Creí que amar era una fantasía de mi niñez que había dejado hace ya mucho; sin embargo, ya no es una fantasía, es una realidad.
Yo lo amo.
Tal vez no como dicen las novelas.
Tal vez no como en las leyendas.
Pero lo hago.
De una forma tan profunda que no he sentido antes.
Muchos me dicen que he perdido la cabeza por querer casarme con mi primer novio, que debería de experimentar.
¿El qué?
¿El perder a un hombre tan maravilloso como mi futuro esposo?
Jamás. Sería una tonta.
Miro el calendario en la pared. Una fecha próxima, marcada con un corazón suaviza mi mirada.
Siento como un agarre fuerte rodea mi cintura en un abrazo por atrás.
—¿Ansiosa?— me cuestiona una voz que amo que me parezca tan familiar.
Sonrió mientras él coloca su cabeza en mi hombro. Con una mano acaricio su mejilla.
—No puedo dejar de pensar cómo será ese día— beso la comisura de sus labios tiernamente —. Las únicas bodas a las que he asistido han sido por fines de negocios.
Él frota su cara contra la mía.
—¿Ah sí?— lo siento sonreír, aunque no lo veo —Qué raro que la primera boda sincera a la que asistas sea la tuya. La nuestra.
—Señor Ragnvindr, no diga esas cosas tan de repente.
—Señorita Gunnhildr... pronto será la señora Ragnvindr, somos libres de decir cualquier cosa, ¿no lo cree?
Ambos nos reímos, disfrutando la cercanía.
Sus labios acariciaron mi mejilla, repetidas veces, mientras sus brazos me acercaban más a su cuerpo.
—¿Hmm?— murmuré.
—Te amo Jean— confesó, su tono cercano al ronroneo de un gato.
—Yo te amo mucho más Diluc.
Su cara se ocultó entre mi cuello, escondiéndose debajo de mis cabellos para empezar a dejar pequeños besos.
—Oye, ¿que tramas?
—Estaba pensando un poco...— susurró a mi oído, con un tono diferente al habitual, al del cariño uno... más pícaro —Ya sabes...
Sentí mi cuerpo temblar, calentarse en cada centímetro al dar una idea de lo que eso significaba.
—No sé— dudé.
Claro que sí sabía. Quería todo de él en ese maldito instante. El último paso.
Pero
¿Realmente eso definía nuestro amor?
—¿No sabes?— preguntó suavemente, alejando su rostro de mi cuello. Todavía sosteniéndome entre sus brazos.
—No...— murmuré.
—Está bien. Si no estás del todo convencida no insisto— besó mi mejilla nuevamente.
¿Nada va a cambiar?
¿Me vas a seguir queriendo?
Quería gritar, confesarle. En ese momento, preguntarle si me seguía queriendo.
ESTÁS LEYENDO
𝐉𝐞𝐚𝐧 𝐱 𝐃𝐢𝐥𝐮𝐜
FanfictionJean, la gran maestra, una chica rubia y de estatura algo alta, forma parte de los caballeros de favonius Por otro lado.. El señor Diluc, millonario vendedor de bebidas alcohólicas, hermanastro del capitán Kaeya, un joven pelirrojo y estatura alta ¿...
