Tom
Pasaron las semanas y pronto pude notar un cambio en Bill, ya no me buscaba, ya no me provocaba, ni siquiera se mostraba a la defensiva conmigo, sólo... Solo pasaba de mi cómo si nada. Algunas noches lo escuchaba en su habitación mientras follaba con Georg y yo solo me quedaba en mi habitación intentando controlarme, intentando no pensar, no imaginar como él tomaba el cuerpo de Bill.
Y a la mañana siguiente ahí estaba mi hermano, desayunando solo. Cuando me veía bajar se limitaba a recoger su plato e irse.
Hasta que una mañana, harto de su indiferencia, la cual me dolía aún más que sus palabras, lo detuve antes de que saliera de la cosina. Lo sujeté del brazo y lo mire directo a los ojos.
- Bill, necesitamos hablar.
Él me miró, con esa frialdad, que me partía en dos, pero está vez ya no lo dejaría huir, no dejaría que sus palabras hirientes me apartarán como siempre lo hacía.
Me sonrió con esa altanería tan propia de él, levantó una ceja y me miró con desdén.
- ¿Que pasa Tomy?, ¿hoy te sientes con ánimos de divertirte un poco?.
Miró mis labios y acercó su rostro al mío, tanto que pude sentir su respiración. Yo apenas pude resistir la tentación de probarlo, de sentir sus labios sobre los míos, tan necesitados.
-No Bill, no es eso, necesito hablar contigo.
Mi hermano se apartó y jaló su brazo deshaciendo mi agarré.
- Pues no veo de que sea de lo que necesitemos hablar, si no es para follar, no tiene sentido nada entre tu y yo.
- Te equivocas Bill, necesito hablar contigo, necesito contarte... Necesito que sepas por qué me fuí.
Sus ojos se oscurecieron y su sonrisa se convirtió en un gesto de odio, odio puro.
- No necesito tus explicaciones Tom. Ya no me hacen falta.
- Si Bill, es importante... Yo...
- Claro, siempre se ha tratado de lo que el gran Tom Kaulitz necesita, de lo que quiere, de lo que él considera correcto.
Bill se rió amargamente.
-Ahorrate tus explicaciones, no necesito que me cuentes nada, porque se que lo único que saldrá de tu boca es basura.
- Bill...- me acerque a él y trate de acariciar su rostro, pero Bill retrocedió un paso, como si mi tacto le quemara- hay algo que tienes que saber, algo que yo no sabía.
Bill apretó sus puños y sin que me lo esperara me lanzó un golpe certero en la quijada, caí de espalda, directo al piso.
- ¿SABES CUANTO TIEMPO ESPERE POR UNA PUTA EXPLICACIÓN?
El perfecto rostro de mi hermano de contoesionaba en una mueca de furia, sus ojos se inyectaron en sangre y su respiración se agito, como si hubiera corrido un maratón.
- PASE NOCHES ENTERAS, ESPERANDO UNA LLAMADA, UNA RESPUESTA, PERO TU NUNCA LLAMASTE, TE LARGASTE Y ME DEJASTE HUNDIDO EN LA MIERDA. Y AHORA DESPUÉS DE TANTO QUIERES EXPLICAR... SABES UNA COSA TOM, VETE A LA MIERDA, JODETE Y DESAPARECE DE MI VIDA.
Me levanté con la mano en el rostro, sintiendo un dolor punzante, mi hermano había golpeado como si llevara años guardando ese golpe, ese momento. Pero no me daría por vencido.
- Bill, es que es algo que nos liberaría a los dos, no estoy intentando justificarme, por qué sé que no tengo excusa, yo... Yo era mayor y sabía muy bien lo que hacía. Pero tuve miedo.
Bill se mordía los labios con desesperación, y cuando escucho la palabra miedo algo parecio activarse en él.
- ¡¿MIEDO?!... TUVISTE MIEDO.
Soltó una carcajada histérica.
- Tú no tienes ni puta idea de lo que es el miedo Tom. - sus ojos se llenaron de lágrimas y su voz por primera vez en mucho tiempo se quebró- No sabes lo que es querer morirte para no sentir. Tu no sabes lo que es querer llamar y gritar por ayuda.
Verlo así me hizo darme cuenta que tras esa careta de descaro, de odio, de seguridad había algo roto, algo que le causaba dolor.
-Bill... ¿Que pasó contigo?, dime qué es lo que te paso para que cambiarás tanto.
Me acercaba con cuidado, intentando llegar hasta él. Algo en el pecho me dolía, sabía que algo había pasado con Bill. Estaba seguro que había sido algo doloroso, pero no estaba preparado para lo que estaba por venir.
-¿Quieres saber?, ¿Estás seguro, de que estás listo para saber Tom?.
Clavo sus preciosos ojos en mi y entonces lo ví, al Bill que recordaba de jóven, ese pequeño que lloraba por el rechazo. Ese ser tan puro, tan limpio del que me enamore sin remedio. Trago saliva y entonces sus piernas desfallecieron, se dejó caer de rodillas y comenzó a llorar, se cubrió el rostro intentando cubrirse, alejarse, como si de esa manera yo no estuviera.
Su dolor me quemó y mi corazón empezó a palpitar con rapidez, porque sabía que después de escuchar lo que había pasado con él durante mi tiempo lejos entendería por completo al nuevo Bill.
-Bill... Por favor -susurré-
-Una tarde, cuando llegue de la escuela, escuché que mamá estaba hablando contigo. Escuché que le hablabas sobre una chica y yo, no pude soportarlo, me desmaye y mamá, me sostuvo... Aquel día llore sobre sus brazos como un niño pequeño.
Me sentía como un enfermo, como un anormal porque no le podía decir que toda mi maldita ansiedad era por qué me había enamorado de mi hermano, de su hijo. Luego de aquel día ella no me dejaba solo ni un momento. Tuve terapia, Pero nada parecía surtir efecto. Hasta que una noche mientras pensaba en ti, haciendo el amor con una mujer que no tenía rostro. No lo soporte más y salí, para despejarme, para divertirme, para no pensar en tí.
Ambos llorabamos, porque podía intuir todo ese dolor con el que había dejado a Bill. Había sido un cobarde porque había huido, me había largado, pensando en que aquello era lo mejor para ambos. Sin ponerme a pensar en las consecuencias.
- ¿Y... Que paso aquella noche?
Bill me miró con los ojos llenos de lágrimas, con una mirada rota, vacía y vulnerable.
-Esa noche... Tres tipos me violaron Tom, me drogaron y se turnaron para abusar de mi.
El mundo se me rompió, deje de respirar.
ESTÁS LEYENDO
Black
Fanfictionpuede un corazón volver a latir cuando fue destruido y obligado a odiar?
