¿Un asesino? ¿Un delincuente? ¿Qué eres realmente?
¿Por qué no pudo evitar acercarse a aquel chico?
Un chico sentado precisamente en la silla frente a sus narices, esperando pacientemente una cita psicológica al igual que él... ¿Eran iguales? Gran...
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El clima era frío y la tensión en el automóvil ocasionaba una tormenta helada en el peli azul que solo intentaba enfocar su mirada en la ventana del auto, observando cada objeto fuera de este. La velocidad era regular a diferencia de cómo avanzaba su ritmó cardiaco... lo admitía se sentía inseguro
Había olvidado la intranquilidad que podía causar el hombre a su lado, de manera sutil giró su rostro y lo observó de reojo, mirando cada detalle de su vestimenta, observando sus pantalones de gabardina, su camisa de vestir y su saco... se veía tan sexy pero a la vez se veía como el filo de la guillotina, se veía peligroso y el aura que lograba sentir le creaba un mal presentimiento
No deseaba ser grosero, ni impertinente, no cuando sentía que su paciencia era tan fina como el hilo de una telaraña
Los días habían transcurrido con rapidez y antes de que fuera consciente el pálido lo vistió con un traje gris con la felicidad de presentarle a su familia, sin embargo, cada vez que escuchaba sobre aquello podía notar la manera en la que la mirada del escritor se volvía ausente y frívola... la mirada de un depredador, la mirada de un asesino con sed
El auto pisó un bache y el cuerpo de Jimin dio un saltó en el asiento, sobre saltándose al sentir el tacto de uno de los brazos de Yoongi, el brazo se apoyó en su pecho y la mirada oscura se conectó con la suya. El movimiento fue rápido, tan rápido como para acelerar su corazón por el imprevisto. Espero que sonriera o preguntara algo, pero solo fue eso, un simple tacto para luego volver a mirar el camino, apartando completamente su brazo de su pecho
Lo reconocía, aquello se debía al pensamiento de lo que estaba por pasar... reconocía aquella conducta en todas aquellas noches de insomnio, donde los muebles pagaban su enojo y su frustración
— Esposo... — intentó hablar, pero solo un hilo de voz fue lo que pudo sacar de su garganta
No comprendía su propio temor, sin embargo, sentía aquel momento como los primeros días en el sótano, sentía el frío traspasar sus huesos y el temor martillarse en su cerebro
Odiaba la tranquilidad, sobre todo si era por parte del pelinegro
Uno de los neumáticos volvió a caer en un bache y nuevamente el brazo de su esposo lo protegió, un gruñido escapó de su garganta y la garganta del menor se secó al escuchar su voz cargada de coraje y un tono grave y bajo por lo poco que la había usado en todos esos días
— ¡¿Por qué mierda no tienes cuidado?! — alzó la voz, apretando sus dientes al final, observando por el retrovisor los ojos de uno de sus compañeros — ¡¿Acaso quieres lastimar a Jimin?! — mostró el motivó de su coraje