¿Un asesino? ¿Un delincuente? ¿Qué eres realmente?
¿Por qué no pudo evitar acercarse a aquel chico?
Un chico sentado precisamente en la silla frente a sus narices, esperando pacientemente una cita psicológica al igual que él... ¿Eran iguales? Gran...
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— ¿Quieres saber cuál es el lugar especial? — volvió a hablar el mayor, captando la atención del menor
— ¿Casa? — se atrevió a preguntar, escuchando la corta risa de Yoongi — ¿De verdad me llevarás a un lugar?
— ¿Creías que no? — lo observó con diversión, gozando del interés en la mirada gris — es una sorpresa
— No me gustan las sorpresas — expuso, sintiendo cómo poco a poco el auto se detenía, demostrando que ya habían llegado a su objetivo
— Te prometo que esta sorpresa te gustara
— ¿Dónde estamos? — miró por la ventana sintiendo cierta familiaridad
— Deberías saber donde nos encontramos — dijo antes de bajar, creando más curiosidad en el menor
Jimin abrió la puerta del auto, puso un pie fuera y se apoyó en el suelo antes de dar un paso adelante y salir del vehículo, su mirada analizó el lugar y era cierto, él sabía donde se encontraban, posiblemente por ese simple motivo su corazón comenzó a bombear con temor y duda... él no deseaba encontrarse ahí, no deseaba ver a sus padres y mucho menos a sus hermanos
— Quiero irme Yoongi — pidió, sin moverse de su lugar
— Solo quiero que observes algo — explicó, sembrando desconfianza en el más bajo
Sin embargó, al ver la insistencia en la mano extendida del pelinegro, Jimin terminó por ceder, tomando esta misma por un segundo para luego soltarla y caminar a su lado
— Yoongi... la puerta — intentó intervenir, pero fue callado, mientras los pasos del más alto se acercaban a la entrada trasera
— Es por aquí — señaló, continuando su camino
Siendo seguido por un confundido Jimin... Ambos caminaron hasta encontrarse en la puerta que les daría paso al patio trasero y antes de que los labios del menor se entreabrieran y dijeran algo, la mano del mayor abrió la puerta y le dio un empujón, ingresando como perro por su casa en aquel lugar, preocupando de gran manera al chico que se detuvo fuera
— Yoongi...— llamó en un tono bajo, temiendo que lo escucharan — esto no está bien
— ¿Por qué no está bien? — preguntó al girar acercándose al peli azul al verlo fuera de la casa
— Me castigaran — susurró, odiando el jodido temblor en sus manos
Era demasiado débil aún...
— No lo harán — aseguró, tomando las manos ajenas, jalándolo dentro del patio
— Yoongi... — rogó, intentando detener sus propios pasos... ¿Acaso lo estaba torturando?