¿Un asesino? ¿Un delincuente? ¿Qué eres realmente?
¿Por qué no pudo evitar acercarse a aquel chico?
Un chico sentado precisamente en la silla frente a sus narices, esperando pacientemente una cita psicológica al igual que él... ¿Eran iguales? Gran...
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Los minutos pasaron y pasaron, mientras el silenció en el auto aumentaba, la mirada de Jimin se encontraba en el exterior de la ventanilla y aunque pareciera ilógico, se sentía tranquilo, la ansiedad que había experimentado se había desvanecido en el simple momento donde sintió la presencia del hombre que creyó despreciar
Sin embargó, ahora era consciente de muchas cosas que prefirió ignorar
¿Qué diferenciaba su vida actual de la pasada?
Doungwoo, sus padres, sus hermanos... Todos habían sido pintados con la misma paleta de colores. En momentos creyó que en un punto de su vida lo comprendería, no obstante, ellos fueron los causantes de su inhumanidad, de aquella irregularidad que enloquecía de gran manera al hombre que lo cortejo de una manera totalmente inapropiada
Un estornudo atrajo la atención del peli azul, llevándolo a girar su cabeza con la intención de observar el perfil del pelinegro, aún tenía tantas dudas, sin embargó, no lograba aclararlas. Al sentirse observado, Yoongi giró su rostro y encontró la mirada gris, sonriendo casi al instante
— ¿Sucede algo? — se atrevió a preguntar — es raro que me observes con tanto afán — señalo algo que claramente era cierto, volviendo a llevar su atención al camino
Jimin jamás lo observaba con tanto interés... bueno interes que no se encontrara en desear escapar o lastimarlo
— ¿Fue cierto lo que dijiste?
— ¿Qué?
— Lo que le hiciste al cuerpo de Doungwoo
— Oh... — tardo un poco, manteniendo su sonrisa — si, es cierto, lo corté en pequeños trozos — se detuvo un momento, esperando que el semáforo cambiara de luz
— Comprendo... — se limitó a responder, volviendo a mirar el exterior de la ventana
— ¿Deseabas hacer un funeral? — indagó, mirando de reojo al menor
— No — negó, volviendo a sentir ese extraño sentimiento
[¿Por qué me siento de esta manera?] — se cuestionó, acomodándose en su lugar , dándole la espalda al mayor
— No hay ley que no rompería por ti, mi hermoso príncipe — volvió a susurrar, siendo escuchado por un sonrojado Jimin que se negaba a mirarlo a los ojos
— ¿No hay ley que no romperás por mi? — preguntó en un tono bajo, como si de aquello se tratara de una extraña confesión
— No hay ninguna ley — correspondió, recordando con todo gusto lo que había ocurrido mientras Jimin se encontraba en aquella sala de interrogatorios