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Narrador omnisciente

22 de abril

Viernes a la mañana, todos con caras de cansancio y con las esculturas puestas en bancos que no se ocupaban. Habían varias obras bien hechas, otras se notaban el intento de hacerlo perfecto, otros ni presentaron.

Las clases transcurrieron normal, esperando la hora fantasma de teatro, que fue un trabajo demasiado precipitado y muy poco profesional por parte de la maestra suplente. Era un milagro que haya esculturas que se hicieron ayer.

Isael estaba un poco distraído, preocupado, no había llegado su compañero de trabajo, Agustín no dio señales de vida. En el primer recreo de la mañana, Isael preguntó por él a sus amigos, diciendo que no tenían ni la más mínima idea de él.

Sabía que Agustín lo iba a dejar solo, por eso estudió lo necesario para aprender de memoria su lección oral con toda la información que encontró.
Por más que se lo esperara, su enojo no iba a desaparecer.

Se comprometió, no puede faltar a su palabra por vagancia.

Quedaban minutos para que llegue esa profesora, nadie quería verle la cara, se ganó el odio del curso, y eso que intentó ser buena onda, no le salió.

Isael repasaba todo por las dudas, no quiere saltarse información, aunque sus amigos lo intentaban animar, su mal humor se notaba por la inasistencia de Giay. Le avisaron que Giay era complicado, como siempre hacen, quieren que esté lo más lejos, sino, sale perjudicado él.

La profesora sustituta llegó, saludando a los chicos con una gran sonrisa, incomodando por su energía. Sin mucho que hablar, la profesora sortea los grupos, quedando Isael tercero, pero al no animarse ningún grupo, pasa él.

Ella dice que su compañero no está presente y pregunta que pasó. Sin pesarle, dice que lo dejó solo, viendo de reojo las caras de los amigos de Giay, excusa no iba a poner si lo dejó solo, se cansó de cubrirlo.

Su exposición fue limpia y concisa, explicando, de paso, como hicieron la escultura a pesar del tiempo.

La profesora pidió aplausos y habló, destacando su gran momento al exponer, pero dijo algo que hizo odiarla.

A pesar de la buena exposición, que me encantó, no puedo ponerte un diez al no tener tu compañero presente. Esto era trabajo en equipo, no puedo dar una buena devolución si me fallan en esto Dijo la mujer, poniendo el nueve en su libreta.

No es mi culpa que mi compañero no venga Habla el veneciano, marcando el acento italiano al enojarse . Hice todo y no me pone un diez. Me parece una excusa para no poner el diez.

¿Excusa?. Usted es el que se debe ganar el diez.

¿Y por qué no me lo gané?. Por un capricho de usted.

El curso retumbó con un "uhh", hablando entre ellos al presenciar un conflicto de Isael con un profesor. Alguien tan tranquilo y callado, que se revele de esa forma, daba de que hablar.

Siéntese, hace perder el tiempo a sus compañeros Pide la mujer.

Usted hizo perder el tiempo con un trabajo horrible.

𝑇𝐸 𝑂𝐷𝐼𝑂 ☔︎ 𝐴𝐺𝑈𝑆𝑇𝐼𝑁 𝐺𝐼𝐴𝑌Donde viven las historias. Descúbrelo ahora