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Narrador omnisciente

Las juntadas en secreto de Agustín e Isael en casa de sus padres, se hacían un poco frecuente gracias a las tareas que tenía el santafesino al no asistir a clases por los entrenamientos y viajes. Era cansador, pero se le hacía fácil con la inteligencia de su amigo.

Isael no lo hacía porque le daba lástima la situación de él, lo hacía porque le pagaban, y una muy buena cantidad. No le importaba quedar como interesado, ganaba de igual manera.
Con esa plata, apareció con ropa nueva, cosa que levantó sospechas en la madre del veneciano.

Veía la ropa nueva colgada, recién lavada, ya que Isael se encargó de la limpieza de la vivienda por la exigencia de la mujer. Se le pasaban muchas ideas en la cabeza, era raro que tenga ropa nueva cuando ella no le daba plata.

Fue a la habitación de su hijo, sosteniendo la ropa nueva mojada, entrando de un portazo, yendo hacia él, viendo su cara de susto.

¡¿Tú te estás prostituyendo?! Pregunta la italiana, alterada ¡¿Por qué mierda tienes ropa nueva?!. ¡¿Alguien paga por tu cuerpo?!

¡Mamá!, ¡Yo no soy ningún prostituto!, ¡Sólo gano mi propio dinero haciendo lo que me gusta! Hablaba el veneciano, sintiendo su corazón bombeando muy rápido.

¿Haciendo lo que te gusta?. ¿Te gusta chupar penes acaso?

¿Eh?. ¡No!. ¡Haciendo tarea!, ¡Ya te dije que no soy prostituto!

¿Haciendo tareas ajenas?. ¿Cómo se te ocurre?. Es una mier- Regina para de hablar, pensando . Es algo muy brillante. ¿Cuánto dinero ganas?

Unos 25 mil pesos, dependiendo la cantidad de trabajos en la semana.

Pensé que era más Dice Regina, decepcionada . La próxima pide más, y la mitad va a ir hacia mí.

¿Por qué?. Es mi dinero Se queja el ojiverde.

Soy tu madre, te doy el permiso de salir, te doy de comer todos los días. Tu esfuerzo es gracias al mío. De nada.

Gracias Agradece Isael sin muchas ganas.

Con esa charla, y un acuerdo de dinero que hizo perder la motivación en todo, siguió con su trabajo, pero solo con Agustín, otros no le ofrecían lo mismo que él. Giay era su recipiente favorito, ambos se usaban, lo tenían más que claro, ninguno se quejaba, ya que las cosas le van muy bien.

Hablando de Giay, él tuvo su último partido el seis de mayo, a san lorenzo se le terminó el torneo argentino, a todos los equipos, pero algunos estaban ocupados con la copa libertadores o la copa sudamericana, los cuervos no clasificaron a ninguno de ellos. Eran vacaciones para él.

Cuando tenía vacaciones, viajaba a Santa Fe con su familia, o recorría otras zonas turísticas del país con ellos. Estas vacaciones iban a ser diferentes, se la iba a pasar estudiando para sacar materias del año pasado. Fue la burla de la familia, nadie le creía. ¿El chico que repitió de año se iba a poner las pilas?. Eso era un cuento viejo.

𝑇𝐸 𝑂𝐷𝐼𝑂 ☔︎ 𝐴𝐺𝑈𝑆𝑇𝐼𝑁 𝐺𝐼𝐴𝑌Donde viven las historias. Descúbrelo ahora