Narrador omnisciente
Todo ha resultado de maravilla entre los chicos.
Se han hecho más juntadas, los días en lo que Giay estaba disponible, por más que esté cansado, él daba lo mejor de sí, sacando sus cualidades culinarias, sorpresivamente. Un solo día cocinó, gracias a dios salió bien.
La amistad prosperaba, algunas veces se juntaban en el colegio, diciendo la misma excusa de siempre si alguien preguntaba al verlos juntos, la rectora. La rectora dejó de molestar al verlos juntos, los dejó en paz, pensó que ya no iban a ver problemas, no ha escuchado ninguno.
Sólo se destaca las juntadas y nada más, ya que no sucedió otra cosa, Agustín ni Isael daban el siguiente paso, ambos coincidían en que sería muy rápido. Aparte, se juntaban poco tiempo, dentro de poco eran las vacaciones de invierno, y los profesores iban a dar pruebas con todos los contenidos vistos, Isael se estaba matando en el estudio.
No contestaba mensajes, ignoraba a Agustín algunas veces, esto dejaba confundido al santafesino, tiene dudas en que no lo esté usando, ya le sacó plata por hacerles sus trabajos.
Las primeras pruebas ya se habían dado, historia y lengua y literatura, las materias con los temas más largos y complejos. Giay no se presentó a ninguno, pensaba hacerlo con todas las pruebas.
Obviamente, Isael aprobó con 10, valieron la pena las horas encerrado en su pieza, pero esto pasaba factura. Isael no comía lo suficiente para mantenerse con energía, solo tomaba café para mantenerse despierto y atento, matando el hambre sin pensar en ello, su aspecto reflejaba su ansiedad.
Dormía cuatro horas de siesta y seguía con otro tema de estudio, una vez sabido de memoria, descansaba algunos minutos y retomaba con otro.
Era una tortura la cual fue acostumbrado desde muy chico, todo debía ser perfecto, que él era capaz, no un tonto inservible. No sacarse un 10 le generaba ataques de pánico y mucha ansiedad por el miedo que siente al saber como reacciona su madre al no sacarse la nota que ella espera.
La pasa muy mal en fechas de exámenes, su cuerpo no tolera tanto maltrato, tanto descuido.
Se había olvidado de que Agustín existía, en esos momentos su entorno es él y su escritorio, se encerraba en una burbuja en la que nadie puede pasar.
Agustín no sabía nada de la escuela, se enfocó en los entrenamientos de san lorenzo, sabiendo que Isael estaba ocupado con esas pruebas, pero tampoco esperaba que lo ignore de esa manera.
Sus amigos de escuela, con los cuales ya no se junta ni habla como antes, se burlaron del aspecto físico de Isael, diciendo que era un muerto viviente, se lo notaba pálido, con ojeras. Él no contestó, se preocupó al imaginarse como se encontraba.
Era obvio que se estaba exigiendo muchísimo.
No quería intervenir en sus estudios, porque Isael es capaz de pegarle para que lo deje en paz, pero su salud era la más importante en el asunto. No estaba bien, su cuerpo pedía basta.
Realmente no ha pensado un plan, le da miedo Isael, sabe que se pone muy pesadito con los estudios, que no sale de su casa hasta saberse los temas de memoria, o cuando su mamá no está, ese último dato lo ayudó.
ESTÁS LEYENDO
𝑇𝐸 𝑂𝐷𝐼𝑂 ☔︎ 𝐴𝐺𝑈𝑆𝑇𝐼𝑁 𝐺𝐼𝐴𝑌
Romance𝑇𝐸 𝑂𝐷𝐼𝑂 Esa era la frase más repetidas en las discusiones de Isael y Agustín.
