—Dalton está metiendo de más su nariz en dónde no debe—Varios hombres trajeados sentados a la par del hombre que encabezaba la mesa de la sala de juntas, lo miraron esperando una respuesta— Seria fácil solo matarlo, al final, ya no nos sirve en el FBI. Nunca lo hizo en realidad.
—¿Metiendo de más, dices? — Preguntó Cameron desinteresado— No me interesa ese maldito pelirrojo, ni nada que tenga que ver con él— Escupió asqueado. La sola imagen de ese sujeto, le revolvía el estómago causándole una intensa gastritis.
—Dalton interfiere en los negocios internacionales. Nos respira en la nuca junto con la bola de buitres del “FBI” y quién sabe cuánta mierda mas. Están esperando un paso en falso para tomarlo a su favor— Un socio italiano habló pasmado— Rinaldi ya no es aliado, Señor. Se volvió nuestro enemigo—La intensa mirada lo atravesó.
Cameron quiso reírse por lo estúpido que sonaba su declaración.
—¿Quién te dijo a ti, que ese bastardo era aliado mío?—En cambio mostró una cara desencajada por la rabia acumulada. No lo soportaba. No lo toleraba, se cagaba en él, pero no podía asesinarlo. ¿Qué diría Bella , sobre él? Lo culparía, si ya lo odiaba, ese odio se convertiría en cáncer para él. Todo lo que hizo para tenerla se iría al caño solo por sus arrebatos histéricos, sus celos enfermizos que le formaban nudos en la garganta y lo asfixiaban con la imagen de Bella y Dalton juntos, viviendo felices. Esa mujer era su karma.
La mujer que ponía su mundo boca abajo. Que solo le daba migajas y él le daba el mundo si se lo pedía. Se arrastraba a sus pies; él, no ella. Y aún así , Annabella Black seguía amando a ese imbécil que se follaba a cada puta que Cameron Black le ponía enfrente para hacerlo caer en tentación. Pero eso el mundo no lo sabía. Ni si quiera ella.
—Y-yo creí…— Hablo por lo bajo el italiano aún más confuso— Todos creímos que lo asesinaría— Los hombres a su alrededor lo miraron estupefactos— Ese hombre es una piedra en el zapato…
—Largo de aquí— Murmuró entre dientes. Los presentes no tardaron en levantarse con cara de pánico y confusión—¡Largo!— Volvió a rugir aún cuando los hombres ya estaban cerca de la salida, acelerando el paso—“Todos creímos” —Repitió con gracia. Sabía lo que pensaban, creían que no lo mataba por ser el esposo de Bella, lo cual era cierto, pero no tenían porqué pensarlo. Su coraje aumentaba porque no podía deshacerse de ese hombre.
Su asistente, un chico bajo y debilucho se acercó con agua para él. El vaso salió volando hasta estrellase contra el suelo— Lárgate, no te pedí agua— El joven bajó la mirada y salió tembloroso. Oscar , era su nombre. Lo que tenia de inteligente y brillante, lo tenía de torpe. Poco tiempo después, el chico volvió a ingresar señalando el teléfono con miedo.
—Señor— El chico titubeó , acomodándose las gafas con nerviosismo— La llamada proviene de casa, dicen que es urgente—Cameron dejo el asiento para quitarle el dispositivo. No era su mujer , era la maldita mujer del servicio que hablaba torpemente con miedo. La razón de la llamada; Annette.
—Cancela toda la mierda de agenda que tengas para hoy— Le ordenó a Oscar, una vez finalizada la llamada. Se colocó la gabardina negra con prisa— O mejor aún, pásale las citas a Steven. Que se encargue de su mierda—Empresas Black era tan grande como lo fue alguna vez su creador , pasando a su sucesor. Su activo aumento por el hecho de hacer negocios clandestinos, pero el verdadero fuerte de Cameron, era controlar el bajo mundo. La heroína llenaba los bolsillos de la familia hasta reventar. La corrupción manchaba el nombre de Cameron, pero , ¿importaba?
El imponente edificio de empresas “Black” reflejaba en sus ventanales el cielo gris que prometía tormenta furiosa. Cuando el hombre de buen porte salió del lugar majestuoso, muchos lo miraron , otros bajaron la cabeza. ¿Quién podía mantenerle la mirada sin sentirse intimidado? La respuesta era su hija; Annette. Ella creía haber nacido con el privilegio de estar a la altura de su padre. Grande, fuerte , imponente y arrogante.
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Bella +18 (4 )
RomanceMi " relación" con él no es romántica, no es comprensible y no existe el diálogo o la buena comunicación que una pareja "no tóxica" tendría. Lo que tenemos él y yo es venenoso , pernicioso y virulento. No existe la empatía o la preocupación por mis...
