Perdón por las faltas de ortografía.
–Primera postura: Corte de la superficie.– Un potente ataque decapito a un demonio con una elegancia indescriptible.
Agito su arma para limpiar los pocos rastros de sangre que cubrian la hoja de su katana, manchando el pasto verde con un tono de carmesí en algunas partes, observo como poco a poco la abominación desaparecia, primero sus pies, luego sus rodillas, muslos, cintura, torso, brazos, cuello, y finalmente su cabeza la cual se encontraba separada a tres metros de distancia donde estaba el anterior cuerpo.
Observo con un rostro impasible, sin emoción, pero su rostro no reflejaba las emociones que sentía por dentro, mientras que por fuera mantenía un estoicismo en su cara, por dentro se encontraban emociones como la duda, intriga y sobre todo, leves destellos de, ¿culpa?. No lo sabia con exactitud, pero desde hace ya un par de meses había comenzado a surgir esa especie de empatía hacia los seres más aborrecibles de este mundo, claro que esto solo aparecía al ver las emociones de los demonios al ser decapitados, ese deseo de no desaparecer, de despertar de un trance que parecía dudar años y solo poder salir de el cuando están muriendo pero, esta vez, de forma definitiva.
Levanto la mirada hacia la rama de un árbol cercano y lo vio, allí sentado con la espalda recostada sobre el tronco mirando hacia el cielo nocturno, se encontraba su compañero de viaje. Observo como el azabache tenia el pergamino que le había dado anteriormente el ya fallecido Pilar de la Flama.
Desde que recibió ese pergamino ella noto como su comportamiento había cambiado, estaba más distraído, pensativo, con destellos de duda que se observaba levemente por sus ojos azules como el océano.
Lentamente el giro su cabeza hacia su dirección, mirándola con ojos analíticos, como si quisiera decirle algo pero al mismo tiempo no, ella abrio levemente los ojos un poco mas de lo normal al ver como un demonio había salido de la nada y estaba a punto de atacar al azabache, hasta que la criatura paso de largo y estaba cayendo para así poder aterrizar de pie en el suelo, pareciera estar normal pero, una vez a punto de girarse para intentar atacar nuevamente, su cabeza se desprendió de su cuerpo, comenzando así su muerte definitiva.
Ella movió su cabeza en dirección al ya extinto demonio hasta la forma de su compañero, su expresión no había cambiado en lo más mínimo, pero ella se sentia un poco sorprendida por la velocidad de reacción de el, eso le hizo saber que al menos no estaba tan distraído como lo aparentaba.
—Suma, dentro de unos días nos moveremos de este lugar, ya he tomado una decisión.— Abrió sus ojos azules, un poco más claros y con brillo que su compañero con evidente sorpresa.
—¿Que decisión tomaste?.— Pregunto incrédula mientras veía como el hombre se dejaba caer de la rama que estaba sentado, aterrizando con elegancia y sin hacer ninguna tipo de ruido.
El se acerco hasta donde estaba ella, evitando pisar las ropas que eran del ser sobrenatural que habia decapitado.
—Pronto lo sabrás.— Menciono mientras que levantaba su mano derecha y la posaba en su mejilla izquierda acariciandola levemente con su pulgar.
–Sabes perfectamente que eso no es necesario, Giyuu.– Le hablo Suma al azabache mientras que ella misma tomaba su rostro con ambas manos. –Puedes simplemente decirmelo.–
Miro a Suma con ojos calculadores, captando el leve tono de preocupación en su voz.
–Precisamente porque si te lo digo se va la diversión en todo esto.– Una pequeña y casi imperceptible sonrisa aparecio en su ya normalmente estoico rostro, ella lo miro, también con una sonrisa.
Se quedaron asi un par de segundos, sintiendo la calidez del momento a pesar de que el lugar donde se encontraban estaba repleto de las ropas de los demonios que estaban asesinando en esa noche.
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Maestro y Discipulo
FanfictionGiyuu Tomioka, un chico el cual lo perdió todo desde muy jóven. Solo el destino sabrá qué es lo que le espera junto a un maestro algo inusual
