Isis y Diego luego de tantos malos ratos han llegado a la cima de su carrera.
Sin embargo, al momento que Aranaga llega al Hospital central de Caracas como una de las mejores cirujanas generales y se entromete en la vida y carrera de Carrasquero sin...
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Luego de una larga tarde, pasada ya las ocho de la noche y con algo que posiblemente me arrepentiré el resto de mi vida dejo a Dani en su habitación profundamente dormida.
Camino hasta la sala donde están Nat, mamá e Isis. La primera mencionada apenas me ve mientras se dirige a la habitación de mi hija, no está muy feliz por lo que hice.
Me siento alado de mi madre y recuesto la cabeza en su hombro completamente destruido mientras observo a Isis hablar por teléfono entre susurros.
—No debí hacerlo, ella apenas tiene 11 años. —le digo a mi madre en voz baja.
—Yo también hubiese hecho lo mismo, estaba muy alterada. —acaricia mi cabello.
—Darle a escondidas gotas de valeriana no estuvo bien. Pase los limites, esto no es la solución para su dolor.
—No, pero lo prolonga. Es difícil ver a un hijo sufrir.
Respiro profundo tratando de desarmar el nudo que tengo en la garganta, pero es casi imposible.
—Ya está todo listo para el funeral. — me informa la pelirroja sentándose a mi otro lado —Marie esta con Luis y Rose.
—Mañana a primera hora vamos a su casa. —apenas y logro hablar.
—¿Tu como estas? —me pregunta Isis colocando una mano en mi rodilla.
—Bien —miento —debo estar bien por mi hija —se me apaga la voz.
La verdad es que me duele la cabeza y tengo ganas de golpear todo a mi alrededor, esto no es justo. Yo quería demasiado a Lucia, ella no se merecía esto, ella debía vivir más.
Me siento desesperado, quiero ir a la morgue y tratar de despertarla, pero sé que es imposible.
—Ahora Dani esta dormida—dice Isis— tienes derecho de desahogarte si es lo que quieres.
Alzo la vista para verla y percibo en ella preocupación, puede que a ella también le duela el fallecimiento de Lu, aun así se ha mantenido fuerte ante toda esta situación.
Entonces el nudo en mi garganta crece al punto de doler y simplemente dejo escapar las lágrimas que llevo horas reteniendo.
Coloco los codos en las rodillas para poder sostener mi cabeza entre mis manos y poder sollozar. Siento la mano de Isis en mi espalda intentando consolarme, pero justo ahora nada podrá hacerlo.
Pienso en que mi hija ha perdido a su mejor amiga. Luis y Rose se despiden de su única hija, todos estamos perdiendo algo, pero ellos están destrozados. Lloro porque Lu era una luz bonita y brillante, porque ya no la veré más, se ha ido.
A los minutos cuando siento que llevo horas llorando y mis manos tienen calambres vuelvo alzar la vista e Isis sigue ahí a mi lado, también ha llorado, pero no se derrumba aun. Entonces la abrazo, porque la quiero, siento que después de esto puedo pedirle matrimonio a esa mujer.