Isis y Diego luego de tantos malos ratos han llegado a la cima de su carrera.
Sin embargo, al momento que Aranaga llega al Hospital central de Caracas como una de las mejores cirujanas generales y se entromete en la vida y carrera de Carrasquero sin...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Al día siguiente regresé a casa de Isis, pero ella ya se había ido.
En el momento que caí en cuenta que ella ya no estaba entre en un estado de desesperación que no pude controlar. La busque por todas partes, su celular estaba apagado y no contestaba los mensajes.
Marie me dice que no sabe nada, pero estoy seguro que me está mintiendo.
Han pasado dos semanas de ese día y sigo con un vacío enorme en el estómago, su celular sigue apagado. Ya hay un nuevo cirujano en el hospital. Es como si ella nunca hubiese tocado esta ciudad.
Isis se fue como llegó, de repente, sin hacer ruido, solo vino, hizo que me enamorara de ella y solo desapareció.
Empieza otra canción en la bocina que esta frente a Marie y a mí. La estoy obligando a estar aquí conmigo mientras yo voy por la segunda botella de wisky, mientras ella solo está sentada a mi lado juzgándome. Pero me importa a mierda.
Hasta que no me diga donde esta Isis y por qué se ha ido no la dejare de torturar y arrastrar a mi despecho.
No soy de escuchar canciones de despecho, y mucho menos el género que está sonando a todo volumen.
—Ya basta, Diego—Marie intenta quitarme el vaso de wisky, pero en medio de mi borrachera logro retenerlo.
— ¿Por qué ya? —en mi mente las palabras se escuchan mejor a como salen de mi boca —Dani se va a quedar con mi madre, mañana no trabajo e Isis se ha ido, no debo porque parar—mi voz se quiebra al momento de decir el nombre de la pelirroja.
Marie vuelve a sentarse ya derrotada. En su rostro se le ve la preocupación, pero no sé en qué está pensando.
— ¡De mí se alejó, sin saber porque, es tan grande mi tristeza, hoy no sé qué hacer! — canto a todo pulmón la intro de la canción que acaba de empezar para acto seguido darme otro trago.
Hecho la cabeza atrás recostándola en el mueble, puedo ver el techo que me da vueltas.
— ¡No he tenido suerte en el amor, porque cuando más seguro estoy, algo se cruza y turba mis sueños, y quedo solo otra vez! —mi voz se quiebra, porque el alcohol me da la valentía de poder llorar como he querido hacerlo hace días.
—Diego...— escucho a Marie susurrar, pero no volteo a mirarla.
—¡Siento que muero por verla, por su amor me está matando esta pena! Siento que muero por verla, por su amor, ¡me está matando esta pena! — canto a todo pulmón para darme otro trago.
Sin lograr seguir cantando sollozo. La verdad en el fondo no estoy muy seguro porque lo hago, tal vez puede ser por Lu, o porque Isis me dejo de un día para el otro sin mucha explicación y justo cuando me sentía más que enamorado de ella. ¿Cómo pude ignorar el hecho que las cosas no estaban bien? Fui un completo imbécil y tal vez merezca el abandono.