CUARENTA Y DOS

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—Gracias por todo— me dice Isis cuando estamos en medio de mi habitación.

Acabamos de llegar de la fiesta de nuestra boda. Yo estoy completamente sobrio, solo me bebí unos trago, en cambio ella aunque no está borracha, si bebió un poco más que yo.

—No tienes nada que agradecer — me acerco a ella para acariciarle el rostro.

Es tan hermosa que a veces siento que es solo parte de mi imaginación.

—Me diste la boda que siempre quise, Diego. Me has dado más de lo que en algún momento pude atreverme a imaginar—ambos estamos sonriendo y mirándonos como dos tontos.

—Tú me hiciste tu esposo, aquí el único que tiene que agradecer soy yo—le doy un beso en los labios.

Isis se voltea y aparta su cabello para ayudarla a quitarse el vestido.

Le bajo el cierre y ella se lo quita por completo quedándose en bragas. Me mira y sonríe para ir a la ducha.

Empiezo a quitarme el traje también mientras escucho la regadera abrirse. Por suerte Marie se llevó a Dani a su casa para que Isis y yo pasáramos la noche solos. No podemos viajar a tener una luna de miel ya que ella no está bien.

Ya se empezó a hinchar, a tener dolores en todo el cuerpo y las fiebres son más regulares y altas.

Camino al baño para entrar a la ducha con mi esposa.

—Qué bonito se escucha, ¿verdad? —abro la puerta de la regadera para conseguir a Isis enjabonándose.

Ella me sonríe y arruga las cejas.

— ¿Qué se escucha bonito? —se acerca para besarme.

—Mi esposa —le digo en sus labios—que eres mi esposa, mía—alza los brazos para rodearme el cuello.

—Mi esposo—susurra—se escucha divino. Mi esposo, mío —besa de nuevo mis labios.

Llevo mis manos a sus caderas para también acercarla a mí. Ambos nos mojamos y mientras a ella le caen gotas de agua por su cuerpo desnudo, y me mira con esos ojos por los que podría matar mi mente se apaga, no pienso en el mañana, solo la disfruto ahora.

No sé cómo será el cielo, solo espero de todo corazón que exista, pero juro que este momento es muy parecido a este.

—Te amo con locura, Isis—en medio de besos es lo único que puedo expresar.

Ella me da otro beso y en medio de este sonríe.

—No más de lo que yo te amo a ti.


08 agosto 2022

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08 agosto 2022

Despierto con una sensación extraña en el pecho, me cuesta un poco respirar. Acabo de tener un sueño horrible, solo que no recuerdo para nada. Aun así no hago el más mínimo esfuerzo en recordar, los últimos días lo único que sueño es sobre muerte, lo cual es demasiado irónico por el trabajo que tengo. Me siento en la cama tratando de recuperar el aliento.

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