CUARENTA

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La parte más difícil de todo fue contarle a Dani la situación de Isis

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La parte más difícil de todo fue contarle a Dani la situación de Isis. Los primeros días ella no se quiso acercar a la mujer, estaba un poco dolida ya que acaba de perder a su única mejor amiga, la entendí por completo y le di su espacio, hasta el día de hoy.

Isis se queda en mi departamento a pesar de sus reclamos, no la quiero ni un segundo lejos de mí, aun no tiene síntoma tan fuertes, pero la quiero cerca.

Llevo días pensando en pedirle matrimonio, hasta vi anillos con Marie, ella me apoya, pero no sé si será prudente debido a la situación. No quiero que piense que lo hago por lastima.

Estoy en la mesa de la cocina frente a mi computador terminando el único trabajo que me pude traer a casa luego de mi turno cuando entra mi hija y se coloca justo frente a mí del otro lado del mesón. Solo estamos nosotros tres aquí, Isis esta en mi habitación.

También están sus gatos rondando por el departamento.

—Pa... —su voz sale muy baja, casi en susurros.

Dejo por completo la pantalla del computador y le doy toda mi atención.

—Hija.

Suspira y pasa su vista por todo el lugar, como buscando las palabras que quiere decir.

—Isis también... morirá, tal vez dentro de unos meses, aún no sabemos—su oración me saca de la tranquilad que tenía —significa que también la perderé.

Si yo creía que mi corazón no se podía romper más estaba muy equivocado, porque junto ahora está hecho añicos.

—Sí, así es. —no sé qué más decir, no tengo palabras para consolarnos.

—No puedo seguir molesta con ella porque va a morir—sus ojos se llenan de lágrimas — no es culpa de ella, es demasiado injusto.

Lo único que hago es levantarme de mi lugar, caminar a donde esta Dani y abrazarla, porque nada de lo que diga hará que se sienta mejor.

—Isis es nuestra familia, como lo es Marie, Rose y Luis, como lo fue Lu, por eso la traje aquí, quiero darle sus últimos meses de tranquilidad. Entiendo que estés molesta, ya has pasado por mucho, pero tienes razón, ella no se lo merece.

Siento como los hombro de la pequeña empiezan a moverse, está llorando en mi pecho.

—Yo también quiero que ella este bien, pero no sé cómo acercarme de nuevo, llevo días sin hablarle.

—Está en mi habitación, ve allá asume tu error y discúlpate, sabes que ella te adora.

— ¿Aceptara mis disculpas? —alza la vista para verme con esos hermosos ojos esperanzada.

Asiento mientras le seco las lágrimas que corren por sus mejillas con mis manos.

—Lo hará, ahora ve. —le hago una señal.

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