Bebida de dieta

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Resumen: John no reconoce al hombre en el espejo... Ese no podía ser él, simplemente no era él.

Serie: Sherlock BBC.

Pareja: John-Sherlock.

Género: Humor-Romance-Amistad.

Rating: K+

Advertencia: ---

Capítulos: 3/15.

Palabras: 1.098. (Capítulo 03).

Notas: Fic escrito para el reto15 días 'Tentaciones' del foro I am SHER locked.

Fecha: 7/11/2013.

Beta Reader: Pleasy TheYoko Stay.

Disclaimer: Todo lo referente a Sherlock Holmes pertenece a Sir Arthur Conan Doyle.



Dos libras de más...


Bebida de dieta.


Sherlock estaba comenzando a exasperarse con esa nueva manía que John traía hacía relativamente poco tiempo, que contrario a lo él hubiera llegado a pensar, había surtido un efecto casi inmediato.

No. John no era, sin la menor duda, alguien perezoso y dejado... por lo que con un poco de esfuerzo había logrado exiliar aquellas pocas libras de más con las que se había obsesionado. Sólo que luego de ello, comenzó a querer devolverle a sus músculos la tensión de su juventud, lo cual no era algo que le molestara mucho, ya que John era de ayuda en sus investigaciones, y que estuviera en forma le servía tanto a él como a su compañero; pero Sherlock no tomó en cuenta que eso le daría rienda suelta a su compañero para conocer y atraer más mujeres de las que ya atraía normalmente.

John no había estado muy alegre cuando arrojó su comida 'light' a la basura, casi obligándolo a comer lo que había traído especialmente para ellos, aún cuando su cena estaba pasada de calorías y grasas saturadas.

Incluso se vio en la necesidad de buscarle un batido dietético que pudiera hacer para aprovechar las fresas que había en su refrigerador. Así que, los pocos gramos que John podía tener de más en su cuerpo, ya eran historia...

No que no le gustara el cuerpo definido de su compañero, si bien sólo podía imaginarse cómo eran sus músculos en esos momentos, ya que no había tenido el privilegio de presenciar los cambios. Le verdad es que le gustaba más con ese aspecto de 'osito de felpa', envuelto en sus inseparables y nunca bien ponderados suéteres.

Pero por sobre todas las cosas, quería que dejara de atraer miradas femeninas a cada rato.

—Debes dejar esto de la dieta, John... Comienzas a obsesionarte. —le murmuró mientras se agachaba a ver el ultimo cuerpo de una serie de asesinatos que lo estaban entreteniendo bastante.

El doctor lo miró de soslayo, sonriéndole inocentemente.

—No sé a lo que te refieres, Sherlock... Yo no estoy obsesionado.

Sherlock frunció el ceño antes de arrebatarle el vaso de papel que John sostenía en sus manos.

—¿Qué es esto? —preguntó al ver el contenido, lo bastante espeso y de un color verde brillante.

—Es un jugo orgánico, en verdad no querrás saber lo que es... Y a decir verdad yo tampoco. ¿Me lo devuelves? Tengo sed.

El detective negó, volteando el vaso sin dejar de ver los ojos celestes con detenimiento.

—Ups... Creo que lo derramé. —le ofreció una sonrisa pícara mientras metía sus manos en el bolsillo de su abrigo. —Y antes de que digas nada, toma cómprate otra cosa... pero no vuelvas a tomar eso.

John se encogió de hombros, en verdad no le importaba que Sherlock lo hubiera arrojado; casi no podía creer que había estado tomando esa cosa por más de una semana sin vaciar su estómago por el retrete luego. Sólo lo había hecho por seguir el consejo de una de sus compañeras, quien le mostró la tienda donde los hacían.

Tal vez, si no le hubiera dado el dinero, si se hubiera molestado con él... incluso ni siquiera se lo devolvería, por lo menos así se podía fingir ofendido.

No era lo más normal del mundo que alguien saliera de la escena de un crimen para ir a comprar una bebida, pero bueno... Estaba haciendo mucho calor. Además, él era compañero de Sherlock, así que podía asumir que la mayoría del Scotland Yard –si no era la totalidad ya–, se podía imaginar una conducta no tan normal de su parte también. Y si en última instancia no lo dejaban volver, simplemente lo esperaría del otro lado de la cinta de seguridad.

—¿Acaso hay algo mal con su salud, doctor? —John se giró hacia la Sargento Donovan cuando ésta le llamó la atención.

—No, ¿por qué?

—Lo he visto con esos batidos de 'pasto' en los últimos días, y con esas barras de cereal... No pude dejar de pensar que su estado de salud estuviese comprometido de alguna forma.

John negó, dejando que su lengua pasara como de costumbre por sus labios luego de beber un largo trago de su coca-cola 'light'.

—No, solo he estado cuidándome un poco... Ya sabes, mantener la línea.

—¿Dieta? ¿En verdad, doctor?

—Bueno... —John se sintió un poco avergonzado. —Es que de joven siempre fui de la clase deportista, el tiempo que pasé inactivo luego de regresar de Afganistán hizo estragos en mi cuerpo... Sólo quiero volver a sentirme cómodo conmigo mismo.

Donovan se limitó a sonreírle, ella no creía que el doctor pudiera ser algo más que un hombrecillo gracioso con lindos suéteres, y mirada tierna.

Claro que a ella se le podían pasar cosas que no estaban a simple vista, después de todo era buena observando, pero no era Sherlock Holmes. Imaginarse a John en sus años de juventud, y jugando al rugby como el mismo había dicho en más de una ocasión, estaba fuera de su posibilidad.

—Todo está terminado aquí, John, vámonos... —Sherlock se acercó a ellos, aún estaba de mal humor, y la cercanía de Donovan a John no lo ayudaba en nada a deshacerse de ello.

—Claro, después de ti. —Dijo John, levantando la cinta de seguridad para que pasara debajo de esta. —Nos vemos, Sally.

Pero antes de que pudiera seguir al detective, la mano de la mujer lo detuvo, acercándolo hacia ella para poder hablarle lo más cerca de su oído posible.

—Lamento decirle, doctor, que su dieta no está surtiendo efecto. Todavía tiene mucho peso con el cual lidiar... —Señaló al detective con sorna. —Le recomiendo que cambie a una que arregle el problema de raíz: múdese de departamento.

John no contestó hacia esa provocación, y eso simplemente porque después de todo Sally seguía siendo una mujer. Se limitó a negar a sus palabras, casi desestimándolas, para luego despedirse de ella lo más cortés que podía llegar a ser.

—¿Otra vez una bebida ligth? Necesito glucosa, John... y algo calórico. ¡Vayamos a Ángelo! —Sherlock se quejó mientras detenía el taxi que los llevaría de regreso.

John suspiró cansado. ¿Por qué Sherlock le hacía eso? ¿Por qué llevarle la contra de esa manera? Incluso parecía que había invertido sus papeles de manera manifiesta; y mientras él observaba por la ventana del restorán, sin más que un vaso de agua a su lado, Sherlock era el que se tomaba su tiempo para saborear su cena.

No podía llegar a pensar en otra cosa que no fuera que Sherlock se lo estaba haciendo adrede.


Continuará.


Notas Finales: Lo siento... los últimos dos capis están sin Betear, tratare de que mi Beta arregle eso en cuanto pueda, así los subo como corresponde!!!

Gracias por los Reviews, estoy contenta de que la historia les agrade.

Besos!


Dos libras de más...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora