3. Troye

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Llegue a mi casa y lo primero que hice fue subir a mi pieza y cerrar con un portazo.

¿Por qué era siempre tan estupido a la presencia de otros chicos? ¿No eran adolecentes al igual que yo? Veía a todos en la escuela hablar, compartir, reir con sus amigos, almorzar sentados en la misma mesa. Yo siempre sentado solo con algun maldito libro. Siempre callado y evitando cualquier tipo de contacto con otro. No queria ser asi, pero no podia evitarlo.
Pero habia algo que no podia sacar de mi mente, mejor dicho alguien. Si, Connor Franta. Fue raro verlo asi. Tan... vulnerable. Siempre se lo ve tan confiado y decidido. Uno llega a pensar que este tipo de personas, "los populares", siempre son superficiales. Nunca hubiera pensado que tendria, no se, sentimientos. Por eso, verlo sentado contra la pared del baño llorando me causo tanta impresion y a la vez algo de lástima. 

¿Por que situación estaba pasando él? ¿Se lo habria contado a sus amigos? Seguro que no, esa clase de chicos siempre están demasiado preocupados por su "reputación".

Derrepente me sorprendí caminando en cirulos en mi habitación. Me acerque a mi vetana y vi como comenzaban a caer gotas sobre el vidrio y se delizaban hasta entrar por esa rendija que nunca habiamos arreglado. Cerré las cortinas, viejos pedazos de tela que alguna vez mi madre había colocado, cuando todabia eran coloridas y alegres, como ella. Ella era una alegría para todos. Como un arcoiris que iba por la casa ayudándonos en lo que sea, charlando y sonriendo.

Cuando ella falleció, el arcoiris se apagó y lo reemplazó una nube gris que no abandonó mi casa nunca. Y aunque a veces riéramos con mis hermanos, siempre estaba esa pisca de tristesa en mi interior. Como un vacio que necesitaba ser llenado.       

Me cambié de ropa y me meti entre las sábanas. Y comenzó la guerra en mi cerebro. La misma guerra de todas las noches, que empieza cuando me acuesto y termina cuando me duermo. Guerra entre la parte de mi cerebro que me culpaba por ser como soy, me incriminaba el hecho de ser un rarito antisocial y la parte que culpaba a mi madre por haberse ido, y a mi padre por no haberlo sabido manejar y a no se quien por ser pobre.

-

A la mañana siguiente me desperté y me di cuenta que estaba algo atrasado. Me puse rápidamente unos jeans negros y una remera azul algo larga y arrugada pero no tenía tiempo de arreglarme. Me puse unas zapatillas negras algo viejas que me había pasado mi hermano porque a él ya no le quedaban. Me peine con la mano y sali por la puerta despidiendome de Tyde y Sage.

Cuando llegué a la escuela me apresuré a entrar al aula de matemática y senti un gran alivio al darme cuenta que el profesor no estaba ahi todabia. Me sente atras de todo, saqué mis libros y me dediqué a ojeralos hasta que llegó el profesor Butler. El era uno de mis profesores preferidos, era agradable con los alumnos, explicaba bien lo que hacia que yo nunca tenga que preguntar nada y ademas... si, era bastante lindo.

Al terminar la clase sali al patio exterior y al darme cuenta que la mayoria de los alumnos estaban allí, decidí entrar nuevamente y quedarme rondando por los pasillos hasta mi próxima clase. 

Me impresionó ver a Connor Franta apollado sobre los casilleros. Él siempre estaba donde estaba la multitud, rodeado de la multitud. Pero ahora ahi estaba, esta vez no estaba llorando pero si se notaba que estaba muy preocupado.

"Vamos Troye, andá y preguntale si esta bien, solo eso, dos palabras"  Me acerqué a él e hice lo mas vergonzoso que podría haber hecho: no decir nada.

—¿Qué mirás?— me dijo algo brusco, pero luego, al ver mi mirada nerviosa parecio retractarse. —Lo siento, si es por lo de ayer no te preocupes. Espero que no se lo digas a nadie ¿De acuerdo?

"Troye. Habla. Ahora."— me decía para mis adentros.

—¿Sos mudo o qué?-— me dijo Connor. Esa seria una buena excusa, si no podia a hablar no era porque era un raro antisocial, era mudo. Asentí con la cabeza en respuesta.

—Ah.. si lo sos, em, perdon. Bueno en ese caso no vas a decir nada de lo que viste ayer ¿No?—Supuse que eso fue un chiste, aunque de bastante mal gusto. De todos modos sonreí, forzadamente, pero sonreí. —¿Troye?— dijo él ¿Cómo rayos sabía mi nombre?
—Lo dice en la etiqueta de tu cuaderno que tenés ahí.—Fue como si hubiera leido mis pensamientos.

—Troye con una "e"— continuó, mirando aún la etiqueta de mi cuaderno. —Sabes, Troye, tengo un problema. Un problema grande que ni si quiera se lo he contado a mi mejor amiga.— Entonces levantó la cabeza y me hablo mirándome directamente—. ¿Conoces la sensación de que todo tu mundo se este derrumbando? Es bastante feo...
Parecia loco, nada cerca al chico sonriente que se veia por los pasillos de la escuela. Era como si estuviera diciendo todo lo que tenia guardado y no podia hablar con nadie, y estuviera usándome para descargar sus palabras a causa de mi "condición de mudo". Sin embargo yo me quede ahi, quieto escuchandolo en todo el discurso.

-... verdaderamente no se que hacer Troye, y ahora estoy acá hablando con vos como si pudieras donarle cinco litros de sangre Rhnulo a mi madre.

-De hecho, puedo. -Dije yo. Yo, que nunca habia cruzado palabra con otra persona que no formara parte de mi familia. Abrí mucho los ojos, comenzé a respirar agitadamente y me alejé lo mas rápido que pude.

Tw: tronnorsings  

Colorful Life || tronnorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora