Él la mira, muriendo a carcajadas.
-¡Rubén!- Dijo ella enfadada.
Él había alquilado una suite, con una sola habitación.
-No te quejes, será romántico.
-Idiota.- Rodea los ojos.
-Te quiero.- Él la abraza.
Ella inspecciona los muebles.
-¡Hostia, que se han dejado condones!
-Igual, los usamos luego.- Le guiña un ojo.
- Igual te quedan grandes, la tienes chica.
-¿Quieres ver?
-No.
Él la miró, riendo.
Si no fuera porque el la miro, le habría tirado por la cabeza los condones.
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