Él la miró atentamente, cuando oyó la puerta principal abrirse.
-Pasa.- se apartó ella, brindándole acceso a él.
-Me estaba congelando allí afuera, idiota.- Dijo él, entrando.
-¡Eh! Tampoco te pongas furioso.- Ella sonríe, cerrando la puerta.
-Oh, calla.- Él la mira, pasa su mano izquierda congelada debajo de la blusa -su espalda- causándole un escalofrío por el repentino cambio de temperatura.
Si no fuera porque la había mirado, ella le habría golpeado.
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