Estamos de pie sobre el camino principal hacia mi casa, esperando obtener un taxi.
-¿De verdad harás esto? –Pregunta Noh-. Aún puedes regresar, puedo decirle a Aim que estabas demasiado enfermo para salir.
Sí, claro, como si ella fuese a creerte. Ella no me creyó cuando yo mismo se lo dije.
-Sí, estoy mejor ahora ¿ves? – ¿A quién estoy engañando? Puedo sentir la fiebre volviendo. Incluso algo tan simple como cruzar la calle me dejó sin aliento, pero no me atrevo a dejar que Noh note eso. Él ya luce de por sí bastante disgustado conmigo. Ha estado refunfuñándome todo el camino desde que dejamos la casa.
-Está bien, está bien. Solo ten cuidado, ¿de acuerdo? –dice.
-Lo tendré. No dejes que tu mamá se entere que faltaste a la escuela hoy –le digo. Justo entonces, un taxi se detiene-. ¿Quieres compartir el taxi?
-No, estoy bien. –responde-. Quizás solo camine a casa desde aquí.
Lo saludo y me meto en el auto. Eso es raro, pienso mientras miro hacia atrás a Noh. Él está haciendo parar otro taxi. Oh, bueno, me encojo de hombros. Quizás tiene demasiada flojera para caminar a su casa.
El viaje hacia Siam Square es lento y el camino está embotellado, como siempre. Me duermo varias veces antes de llegar al Starbucks donde me encontraré con Aim. Ya son más de las cuatro de la tarde, pero no tengo prisa. A Aim le gusta tomarse su tiempo.
Ella aparece media hora más tarde, naturalmente sin disculparse. Remarca que me veo pálido. Le sonrío y le digo que estoy bien. Ella aún está en su uniforme del Convento y se ve hermosa como siempre. La gente de las mesas contiguas nos observan ¿y por qué no? aun estando enfermo, ambos hacemos una sorprendente pareja.
Aim pide cafés y dulces, pero no puedo comer más de un par de bocados. Me cuenta sobre su día, pero apenas estoy escuchando. Mi mente vuelve hacia Noh. Fue increíblemente dulce de su parte ir hasta mi casa y cuidarme durante todo el día. No sé si yo hubiese hecho lo mismo de haber estado en sus zapatos. Me pregunto qué estará haciendo ahora mismo y dónde habrá ido en ese taxi.
Aim menciona el nombre de Noh y de repente me siento derecho. –Lo siento, ¿qué decías? –le pregunto.
-Oh, y yo que creía que estabas distraído –dice ella sarcásticamente-. He dicho, que las chicas estaban haciendo bromas sobre el hecho de que tú y Noh tuviesen una pijamada la otra noche. Le dijeron a la pobre Yuri todo tipo de historias idiotas e inventadas, sobre... -ella se detiene dudosa.
-Continúa –le ruego.
-Bueno, sobre ti y Noh siendo íntimos. ¿No es tonto? –Ella sacude su cabeza-. Y Yuri solo se sentó allí escuchando a la gente hablando de su novio de esa forma.
¿Yo y Noh de esa forma? Ni siquiera lo he considerado. –Sí, es tonto. –Le digo. Para empezar, Noh me mataría si intentara hacer algún movimiento; aunque las chicas estaban mucho más cerca de la verdad de lo que sospechaban, aunque por diferentes razones.
