3. Una bienvenida llena de 'Glamour'.

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El tren se detuvo en la estación, y pude ver los rostros jadeantes de excitación de los capitolenses. Los Juegos del Hambre son para ellos el evento más esperado del año.

Luego de bajar del tren, Mellie nos acompaña al Centro de Renovación. Es allí donde nos prepararán para el Desfile de Tributos. El Desfile es escencial para conseguir patrocinadores. Allí es donde nos presentan al público y debemos lucir glamourosos.

Me escoltan a un pequeño cubículo donde me hacen de todo. Me lavan el cabello y el cuerpo y me ponen cremas extrañas. Me cortan las raíces negras del cabello y me hacen algunos tratamientos para dejarme en a lo que se refieron como "base de belleza cero".

Mientras me cubren de menjunjes, me entretengo observando al equipo de preparación. Entre ellos hay una bonita chica bajita de piel muy blanca, que contrasta con su cabello teñido de violeta. Creo que se llama Acacia. También hay un hombre, de unos 30 años más o menos que tiene el cabello color amarillo verdoso. Su peinado luce como picos hacia arriba. Su nombre es Romulus.

— Creo que ya terminamos. Ahora te dejaremos en manos de Arhi -Dice ella-.

Me dejaron en un cuatro a solas a esperar a mi estilista. Me preguntaba como sería ella. Ella llegó en ese instante.

— ¡Hola! Mi nombre es Arhi.

— Yo soy...

— Tristan, ya lo sé. He visto como te ofreciste voluntario por ella, por tu hermana. Creo que hay que reconocer que fue muy generoso.

— Gracias.

— Bueno. Ya sabes que como todos los años, los Tributos visten según la actividad de su Distrito. Como nosotros somos del 7, debemos vestirte con algo que represente al Distrito 7. Pero éste año no seguiremos con la costumbre de los años anteriores. Este año haremos algo distinto. Ya verás.

Acto seguido me tomó algunas medidas.

— Espera un segundo. Ya vengo - Y dicho ésto salió de la habitación-.

Al minuto volvió con mi traje. Una malla que me cubría todo el cuerpo de color oscuro, igual que la madre de roble. Dibujadas sobre esta hay unas líneas más claras que recorren el traje. Me lo pongo.

— ¡Excelente! ¡Me encanta como luces! ¿A ti no?

— Sí, me gusta...

— ¡Ferfecto! Acompáñame. Te maquillaremos.

Me aplicaron gel en el cabello y me cubrieron las imperfecciones del rostro con polvo. También me delinearon los ojos con dorado, como tiene Romulus, y me tiñeron algunos mechones de pelo de verde oscuro.

Luego de acabar con los últimos detalles, nos dirijimos al establo, que más que establo parece un salón del tamaño de algunas casas del Capitolio.

Allí estaba Cressida. Vestía igual que yo, pero llevaba una corona de flores silvestres, ademas de rubor y sombra de ojos.

— Ya va a empezar el desfile. Todos a sus puestos -Anunció Plutarch Volkov, nuestro mentor-.

Nos posicionamos en nuestro carro, que era acarreado por dos caballos negros. Nuestros estilistas se acercaron y nos colocaron unas capas verdes en la espalda.

— ¿Para qué son? -Pregunta Cressida-.

— ¡Es una sorpresa...! -Canta Acacia-.

Los vítores y rugidos del público comienzan a escucharse con mayor intensidad. Me volteo y veo que ya ha salido el primer carro. Me acomodo bien, y nos preparamos para salir.

Cuando salimos del establo, las luces me encandilan y tardo un par de segundos en acostumbrarme al brillo de la Capital. Puedo ver al público jadeantes y jubilosos, mientras sonrien y extasiados aplauden a los Tributos.

No me doy cuenta hasta que salimos, que nuestas capas se convierten en enredaderas que crecen forrando de verde el carro, haciendo que el publico enloquezca y estalle en aplausos.

Terminamos el recorrido y los carros se posicionan frente al balcón del magestuoso Edificio de Justicia. Un silencio súbito se apodera del lugar y aparece el presidente en el balcón. Recita un discurso en el que habla de la Rebelión, y de como cambió el futuro de Panem y "Que ni los más fuertes o inteligentes podrán vencer a la Fuerza del Capitolio".

Luego del desfile volvemos al establo. El equipo nos recibe con una enorme sonrisa y algunos cumplidos.

— ¡Maravilloso! ¡Qué gran espectáculo! ¡Vamos al Departamento para celebrar! - Anunció Mellie-.

Todos se dirigieron al ascensor fascinados por el exitoso debut en el desfile. Los seguí unos pasos hasta que sentí que alguien faltaba: Cressida. La busqué con la mirada y la ví parada, sola, en el establo.

— ¿Qué ocurre, princesa? Hay que irnos.

De repente levanto la mirada, y lo que veo me pone los nervios de punta: el corpulento muchacho del Distrito 2, llamado Athos, escanea a Cressida de pies a cabeza y luego sonríe siniestramente. Ya sé lo que está pensando. Va a intentar matarla en los Juegos.

— Vámonos. Nos están esperando -Le digo y la tomo del brazo para que me siga. Ella voltea y me sigue-.

Llegamos al departamento, que es lujoso y enorme. Me tomo una ducha para quitarme los tintes verdosos del cabello y el resto del maquillaje.

Las duchas del Capitolio son complejas. Están llenas de botones. Probé con uno color azul y una lluvia de espuma de lavanda cayó sobre mí. Probé con otro y unas esponjas ásperas frotaron mi cuerpo, haciendo más espuma. Miles de botones apreté que hicieron que me pongan shampoo y acondicionador, perfume o agua de rosas. Hasta que por fín apreté el indicado y una lluvia de agua tibia cubrió mis hombros.

Terminé de ducharme y salí a mi habitación. Me vestí con una camisa azúl grisáceo y pantalones blancos, y salí al comedor, donde todos nos esperaban con un enorme festín en la mesa. Platillos exquisitos y manjares como ensaladas de frutas, bombones helados, pasteles, sopas, estofados y pates estaban servidos sobre la mesa.

¡Bon appétit! -Exclama Mellie-.

Cressida y yo nos lanzamos al ataque y devoramos todo lo que podemos. Mellie, Arhi, Jinxed, la estilista de Cress, y el resto del equipo nos miran estupefactos. Mientras que Plutarch no hace más que seguir con lo suyo.

— ¡Sí que les entusiasma el estofado de ternera...! Y el helado de chocolate... - Dice Mellie para alijerar lo incómodo del momento-.

Asiento con la cabeza y deseo las buenas noches. Me voy a mi cuarto a dormir. Hace días que no descansaba bien y hoy estoy exhausto después de todo el movimiento...


TristanHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora