5. Demostrando mis habilidades.

16 1 0
                                        

Luego de unos cuantos días de arduo entrenamiento, llega el momento de las pruebas. En ellas debes enseñar los talentos adquiridos en el entrenamiento para que luego te califiquen del 1 al 12 según qué tan preparado estás para los Juegos. Aquí también se define si serás un tributo capáz de sobrevivir en la Arena, o una presa fácil. También es otra forma de conseguir patrocinadores, si es que en el desfile no tuviste suerte.

Esa mañana Mellie y Plutarch estaban nerviosos. Querían que sacaramos buenas puntuaciones, así que nos dieron recomendaciones y consejos que en realidad no pensaba seguir. Ya había decidido que hacer.

Luego de tomar un vaso de jugo con galletas saladas, bajamos al Centro de Tributos donde estaban ya la mayoría de los Tributos esperando su turno. Cressida y yo nos sentamos en las bancas a esperar, en silencio, hasta que la sala se fuese vaciando y llegara la hora.

"Tristan Fink", se oyó la voz robótica del intercomunicador, haciendo el llamado para convocarme al gimnasio. Entré. No habían otras personas aparte de los Vigilantes de los Juegos en un escenario donde también había una mesa con manjares. Tambien estaban rodeados por sirvientes Avox.

Avancé hacia el panel donde estaban colocadas las armas. Elegí una lanza. me coloqué a una cierta distancia y arrojé la lanza hacia la diana con mi mayor fuerza hasta que dió en el blanco. Me di vuelta para ver la reacción de los Vigilantes. Nada. Estaban bebiendo y comiendo. Apuesto a que también lo hicieron con todos los demás. Pero yo no me rendiría hasta llamar su atención.

Tomé una de las bolas de 40kg. La lanzé con tanta fuerza que derribó el panel donde estaban colocadas las espadas, que provocaron un ruido estruendoso, llamando la atención de los vigilantes. Se miraron entre ellos sorprendidos, y luego me dejaron retirarme.

Salí del gimnasio y me crucé con Cressida. Le deseé suerte y luego me dirigí al departamento para comer algo, ya que las galletas de la mañana no me habían quitando el hambre.

Media hora después, Se abrieron las compuertas del ascensor y Cressida entró al departamento. Se echó en el sofá, y luego de un par de minutos todo el equipo se reunió frente a la gran pantalla del salón para ver las puntuaciones de los tributos.

Comenzaron por el Distrito 1 y así en adelante. Los tributos de los dos primeros distritos tenían altas puntuaciones. Sólo de 8 en adelante, no menos.

Otros tributos, como los del 3 o el 4 no tuvieron tanta suerte, sacaban menos de 7. A la chica del 4 -La cual no recuerdo su nombre- no la reconocí demasiado. Creo que ni siquiera la he visto asistir a los entrenamientos.

Continuaron con más y más puntuaciones hasta que por fin llegó el momento que requería nuestra atención. Hora de los puntajes del Distrito 7.

"— Tristan, del distrito 7" -Decía uno de los comentaristas- "Él consiguió una puntuación de... 11".

El asombro por mi puntaje fue grande. No creí haber causado tanta impresión. Mellie chilló de júbilo y me felicitó. Arhi me dió dos besos en las mejillas, dejando el sello de labial turquesa en mi rostro. Acacia dio pequeños saltitos de emoción.  Y Cressida me abrazó fuertemente susurrando "Sabía que lo lograrías".

Antes de abandonar el salón, el sonido de una voz nos llamó la atención.

— "Cressida, del distrito 7, ha conseguido un puntaje de... ¿12? ¡Sí! 12... "-Decía el hombre con igual o mayor asombro que el de Cressida-.

— ¡Tuviste suerte de que no se desquitaran con nosotros por tu impertinencia, jovencita! -Chilló Mellie-.

— ¿Qué fue lo que hiciste? -Dijimos Plutarch, Jinxed y yo, volteandonos para verle la cara-.

— Nada... Solo me descontrolé un poco al ver que no me prestaban atención.

— ¿"Descontrolarse un poco"? ¿Llamas "descontrolarse un poco" a lanzar una cuchilla en dirección a la cabeza de un vigilante? ¡Tienes suerte de no haberlo herido, o te hubiesen convertido en Avox, niña!

— Primero, no fue a su cabeza, sino a su sombrero... Y segundo... No fue para tanto -Justificó Cressida-.

— ¡Es lo...!

— ¡Ya deja la histeria, mujer! No seas tan paranóica. Ya viste que su puntuación fue la más alta, así que deja de crititcarla y celebremos el éxito, ¿Qué les parece? -Interrumpió Plutarch-.

— De acuerdo... -Dijo Mellie ofendida-.

Los demás asintieron solamente. Todos conocemos la historia de la tributo del 12 que hizo lo mismo en una de las ediciones anteriores, y eso causó varios conflictos con otras personas que malinterpretaron sus actos. Eso casi provocaba otra rebelión.

Abandonamos el salon y nos dirijimos al comedor a devorar una enorme tarta de manzanas con caramelo y crema batida. Luego, saludé, me dirijí a mi recámara a darme un baño y luego a la cama, ya que al día siguiente había mucho por hacer.


TristanHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora