CAPÍTULO DOS

4.8K 331 8
                                        

Takano Pov's

-Joder

Era frustrante esperar, solo habían pasado cinco minutos pero parecía tres malditas horas. Mis pies recorrían nervioso y a la vez intrigado todo el suelo de la sala de espera.
No sabía como iba esperar lo que sea que dure esto, me estaba consumiendo de la angustia. Y lo único que quería hacer es zarandear a la primera persona que pase a mi lado. O si es posible patear el tacho de basura que estaba en la esquina.

Sinceramente la angustia me consumía.

-Tsk- solté un bufido, que era lo único que podía hacer en estos momentos. Tanta espera me frustraba.

Inhale, para poder poder calmarme, retuve un buen buen tiempo el aire, quizás unos veinte o treinta segundos. Después lo exhale, parecía un quejido aquel ruido que salen de mis labios, lamentoso y quejumbrante.

-Ritsu- susurre mientras me sentaba en la banqueta que estaba menos separada de la sala de operaciones.

En un rincón, mi preocupación y yo nos quejabamos en silencio, atentos a cualquier movimiento de que se abra la dichosa puerta.

------

Estaba completamente preocupado, su cabello castaño alborotado en su frente, mientras que sus ojos completamente cerrados, y el suave sonido de respiración invadia la habitación.

-Por eso te dije que me dejaras a cargo a las niñas- jalonee con cuidado uno de sus mechones esparcidos. Teniendo en cuenta cualquier imprudencia de mis dedos de jugar con su cuerpo.

-Mmmm

Contemple aquellas facciones tan delicadas que poseía, a veces creo que si le pondría una peluca podría parecer una chica. Pero para decirle ese tipo de broma, tendría que aguantar su molesta ceja fruncirse y la voz chillona que estaría gritando "¡Takano-san! "

En verdad es muy gracioso. Quien diría que a pesar de todo terminaría volviendo con él, y siendo el padre de sus hijos. Uff~ creo que trabaje demasiado en los mangas shoujo, influenciaron por completo mi vida personal. Pero sinceramente lo amo...lo amo tanto.

-Eras mi pieza faltante, desde hace mas de diez años

Me acerqué a él, y beso aquellos suaves y dulces labios. Eran delgados finos, adictivos. Me separé, y me senté en el suelo. En verdad lo amaba demasiado.

El timbre sonó, tocaban la puerta desesperadamente. Y eso solo podía ser una persona, Isaka-san, sino fuera mi jefe lo hubiera asesinado hace bastante tiempo. Aun así fui a abrir la puerta.

-Takano~

El ex-editor traía en sus brazos tantas bolsas, que a las justas pude distinguir sus manos, sonrió socarronamente, sonrisa tan característica de el él.

-¿No me piensas ayudar?- alzó una de sus cejas divertido

-No- contesté, cerrándole la puerta- Ni creas que lo haré

-¿Por qué eres así? Soy tu jefe, así que abre la puerta

-Haces demasiada bulla

-¡Onodera-kun~!

Toqué el pomo de la puerta algo dubitativo, pero aun así atine en abrirle la puerta

-Eres ruidoso

-Uno trae regalos y así lo tratas~

-¿ Tú traer algo que no te beneficie?

-Bueno a quién engañamos~ -me dio una cartera que no se si contenía rocas o cuadernos- Es lo de esta semana, es lo tuyo lo de Onodera esta en esta maleta -se quitó la maleta que tenia entrecruzada y me la entrego- Debería agradecer a los chicos que aceptaron ayudarlo en uno de los nuevos mangas, pero es mejor que se lo agradezca de inmediato...parecían pocos convencidos de ayudarlo~ sino fuera porque los amenacé -esto último lo comento en un susurro, aunque claramente de este tipo no podría esperar mejor acción-

Me quedé sumido en silencio, pensando en como hacer que se vaya lo mas pronto posible, aunque no sabia como hacerlo....aún.

-¿Y Onodera-kun?

Moví la cabeza hacia el sofá, indicando que Onodera se hallaba ahí.

-Wou ~ es tan lindo cuando duerme, todo lo contrario a la persona irritante que es en verdad

-Eso es verdad

-Ya que solo vine a dejar estos documentos, me voy~

-La puerta te espera

-Si...si ya entendí

Sonrió sarcásticamente como siempre y moviendo su mano de un lado a otro, en un gesto de despedida, se fue de mi casa.

-Diablos

Me senté al lado de Ritsu y de poco a poco también me invadía el sueño.

-No quiero dormir- susurré

Y mis párpados desobedeciendo mis órdenes se cerraron, dejando mi visión completamente oscura.

¿QUE ESTAMOS QUE? TERMINADA Donde viven las historias. Descúbrelo ahora