(El inicio del capítulo final será el mismo, sólo retomaré desde la parte donde hay tensión).
—¿Para qué me citaste aquí?— sorbí un poco del café que me había invitado.
—Nat...— tomó mi mano.
En sus ojos se veía reflejada la tristeza.
—Yo sé que quieres saber que pasó con Alan...
Abrí bien los ojos. —¡Sí! Lo quiero saber todo, por favor.
—Quiero que lo tomes todo con calma y serenidad...
—Olivia, no me asustes...
Aún no me había dicho nada y mi corazón latía a mil por hora.
—¿Dónde está?—dije casi inaudible.
—Tuvo un accidente cuando viajaba a Cuernavaca...
—¿Está bien? ¡Dime que está bien!- le exigí tomando sus manos con fuerza.
Negó con su cabeza cayendo en llanto. —Alan está muy grave. No sabemos si el va a sobrevivir...
—No, no...es una broma...no es verdad, no es verdad...—golpeé la mesa con fuerza. No podía dejar de sollozar. —Tiene que estar bien, no puede morir.
—Antes de caer en un estado de coma, pidió verte pero nosotros no podíamos descuidarlo, por lo tanto no te avisamos, lo siento— bajó la mirada.
—Pero...¿por qué tú sí? Y yo no— reproché.
—Yo soy de su familia, nunca tuve nada que ver con él.
—Quiero que me lleves con él, necesito estar a su lado. Olivia, yo lo amo.
—Ten por seguro que él a ti y como no tienes idea— sonrió.
[...]
Era sábado por la mañana, muy temprano. Freddy y Olivia me iban a llevar al hospital en donde tenían internado a Alan. No sabía como iba a encontrarlo, tampoco la manera en que reaccionaría al verlo en ese estado.
Habíamos llegado después de un tiempo en carretera. Me estremecí al mirar el enorme edificio, tantas cosas pasan en ese lugar, algunas alegres y otras trágicas. Justamente me preparaba para vivir algo sumamente trágico.
—Buenos días— saludé a la familia de Alan quienes se encontraban en la sala de espera.
Ellos devolvieron el gesto.
—Yo te llevaré— dijo Freddy.
Andábamos por los pasillos del cuarto piso, mis manos sudaban frío, los nervios me carcomían.
Nos detuvimos frente a una puerta, era su habitación.
—¿Lista?— cuestiono Freddy. Sólo acentí.
Abrió la puerta cuidadosamente para no hacer ruido.
Sentí el peso del mundo entero caer sobre mis hombros. Ahí estaba él, conectado a más de un aparato, totalmente inconsciente. Me quedé inmóvil, no sabía como reaccionar.
—Es mejor que te deje sola con él, volveré dentro de unos minutos. Toma tu tiempo.
Cerró la puerta dejándome sola.
Me acerqué a la cama con cuidado, jalé una silla que había ahí para sentarme. Comencé a llorar, era algo totalmente doloroso.
Tomé su mano que tenía clavada la aguja del suero. Los recuerdos no tardaron en aparecer nuevamente.
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El Casillero | Alan Navarro
FanfictionY entonces me enamoré por completo de alguien que no conozco o no recuerdo haber visto antes. Su política es "No te revelaré mi identidad hasta estar seguro de que así lo quieras". Un día una carta llegó a mi casillero y así fue desde esa ocasión; r...
