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4- Nuevas noticias. Oh, mierda.

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¡Hey! Antes que nada, primero que todo, he editado los capítulos y hay mucha diferencia. Más detalles, cosas nuevas, cosas extra que fueron sacadas... en fin. Disfrutenlo. :D
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"—No olvides que la gente a esa edad son malvadas, aléjate de ellos, Abraham. Son gente mala."

Abraham siendo tan sólo un niño lloró al escuchar las palabras de su madre. Ella lo miraba con preocupación y angustia. Abraham se derrumbó. No debía haber tanta presión por parte de Susana, su mamá, la que le dió la vida, pero lo había.

Susana no quería que le pase a él lo mismo que a ella así que quería aislarlo de ellos, no siendo la mejor opción.

Ella debía dejar que Abraham, con sus doce años de edad, descubriera el mundo a su manera. Y si lo que encuentra no es bonito o agradable estar ahí para él y apoyarlo, ser su pilar fundamental. Sin embargo ella no quería correr el riesgo.

"-Yo no quiero mami -habló entre el llanto y se acercó a ella, abrazándola -pueden ser buenas, no se repetirá lo que a ti te pasó, lo prometo."

Las lágrimas de Abraham descendían, pasando por sus mejillas, algunas pasaban por sus labios dejando un sabor amargo y salado.

Susana abrazó a su hijo mientras su vista se volvía borrosa. Ella también quería llorar. Sentía un horrible nudo en la garganta.

Lo abrazó más fuerte.

Abraham tuvo que aprender esa lección desde muy jóven, para que su madre no vuelva a sufrir como lo hizo en ese instante.




Alexandra estaba caminando por los pasillos del Instituto y posaba su mirada en cada uno de los alumnos con los que se cruzaba. Observando en silencio como eran cada uno de ellos. Como un depredador acecha a su presa.

Habían chicas que estaban contando sus problemas; angustiadas y tristes. Habían chicas que hablaban sobre los chicos, dando su opinión sobre quién era más guapo. Había chicos que hablaban de chicas o deportes, y los que estudiaban para alguna que otra prueba.

Al final de la lista estaban las de su clase, las que observan todo su entorno en silencio y juzgando mentalmente. No de una mala manera, sin embargo.

Visualizo a sus amigas esperando por ella frente a su sala de clase y se les acercó a paso lento.

" —¿Qué tal el fin de semana?" Preguntó Nahyr sonriente al ver a Alex.

Ella sonrió y abrazó a ambas.

"—Estresante ¿y el el ustedes?" Habló la castaña formulando una mueca con sus labios.

Su mamá había discutido con su padre, haciendo incómoda la estadía de sus hijos en esa casa.

Odiaba que sucediera eso, ella iba para poder relajarse y lo único que lograban era que tuviera más estrés.

"—Pues... tengo noticias, Nash me invitó a ir después de clases a tomar helado." comentó Nahyr totalmente emocionada.

Alex sonrió de forma cómplice a Megan. Ellas dos lo habían ayudado después de que insistiera tanto en el tema. Parte de la culpa la tuvo Megan; ella convenció a Alexandra. Como siempre lo hacía.

Después de todo... todos merecemos una oportunidad ¿cierto?

" —Yo por mi parte" comenzó hablando Megan meneandose de un lado a otro con las manos juntas frente a ella. Como lo haría una niña. " —ya se quién es Belén"

Alex deseaba que Megan olvidara el tema, realmente lo deseaba pero al parecer su amiga estaba obsesionada con eso.

Sonrió a su amiga pelinegra y suspiró. Gracias a Dios Nahyr contó como Nash la había invitado a salir y hablaron por lo que parecía horas, ella no prestaba atención, estaba muy concentrada mirando al chico ubicado detrás de su amiga.

El Destino (Abraham Mateo)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora