Capítulo 5

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-Wow, porque tanto amor hacía mí persona.-Dijo Celeste levantando los brazos por la sorpresa.

Nada, solo acabo de tener una alucinación erótica con un chico que veo en mis raros sueños, que ademas asiste a nuestra universidad y también, luego de tener la alucinación erótica con el, mágicamente me teletrasporte hasta un callejón para luego volver aquí. ¿Normal eh?

Muy bien creo que diciéndole eso, no se lo tomaría demasiado bien y probablemente terminaría encerrada y con una camisa de fuerza.

-Solo te eh extrañado.-Miento descaradamente separándome de ella y mostrando mis dos hileras de dientes en una radiante y falsa sonrisa.-¿Y qué te trae por mi piso?.

-Eee...bueno, esto...Brant acaba de llamar diciendo que...viene...que viene hacia mi piso...y, esto yo...¿Tienes condones?.-Dice soltando lo ultimó rápidamente, aunque en realidad deje de tomarle atención cuando nombre a Brant.

Pero como siempre hay que ser positivos y optimistas en nuestras vidas, por mi cabeza cruzo la vaga idea de que se trataba de otro Brant, y que Brant hablaba de otra Celeste.

Sí, eso debe ser.

-Bueno, ¿tienes o no?.

-Yo...¡Sí!.-Me reí un poco para disimular mis nervios ¿De qué?, No sé.

Me adentré en el piso directo a mi habitación, los pasos de Celeste indicaban que me iba siguiendo.

-Hey, y dime...¿Como es ese tal Brant...?.-Curioseé.

-¡Pensé que nunca lo preguntarías!, es muy sexy, su pelo es de lo más lindo, todo café y peinado específicamente. Sus ojos ¡Oh esos ojos!...Mmm son divinos, todos negros, imagínate, ¡Y su voz!¡Oh su voz! Cuando dice mi nombre en pleno acto...Es perfecto, y eso que no te e dicho el porte de su...

-¡Ya!, no necesito tantos detalles.-la corte al ver que la conversación se estaba mal encaminando.

Abrí el cajón de la cómoda y saque la cajita de preservativos. No es que yo los usara mucho...

-Toma...

-¡Gracias!.-No termine de hablar cuando ella tomo la caja y salió corriendo al piso de arriba que era donde vivía.

-No hay de que...-Dije para mi misma ya que de seguro Celeste ya debe estar en su piso poniéndose su mejor conjunto de bragas y bracier.

****

Tenía hambre, mucha hambre.

Mi estómago se sentía totalmente vacía, igual que mi despensa.

Llamé para que me trajeran una pizza pero justamente el repartidor escogió este día para enfermarse de no sé qué, y ahora la pizza tendría que ir a buscarla un par de cuadras más allá de mi piso.

Me levante como pude del sillón en el que estaba, mi estómago rugía como un felino en plena batalla. Como pude camine hasta alcanzar mi móvil, mis llaves, y dinero y salí por la puerta en rumbo de una rica pizza de doble queso.

Ya había pasado más menos una hora desde que Celeste me vino a pedir aquellas cosas para su tarde de visita.

Y la noche había caído como un balde de agua fría, había un viento de terror y hacia más frío que el trasero de un sexy pingüino.

Ya había salido del bloque de edificios donde estaba mi piso y estaba a alrededor de dos manzanas de llegar por mi comida, tenía la leve sensación de escuchar pasos tras mío desde hace unos minutos.

Pero lo ignore pensando que solo sería el lado perseguido de mi imaginación.

Una ráfaga de viento voló mi bufanda, me di la vuelta a cogerla antes de que sea demasiado tarde y perderle.

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