Querido Adam:
Hoy me llamó mi madre, Adam. Le dije que estaba todo bien, ella piensa que vine a Indre y Loira para despejarme. Claro que es mentira. Sabe que vine por ti, todos lo saben. Menos tú. ¿Sabes por qué no lo sabes? Porque estás muerto. Dejaste el mundo, y a mí dentro. Si mi mamá llega a saber que te estoy escribiendo... realmente no sé que pensar. Ella me quiere ayudar, al igual que mi papá, al igual que mi hermana.
¿Cómo rayos causaste esto en mí?
En este momento estoy en mi antigua casa, es tan pequeña y acogedora que quiero mudarme aquí nuevamente. Pero luego pienso todo lo que viví, todo lo que sentí aquí dentro es impresionante. ¿Sabes todos los sentimientos que se pueden encontrar en unos ladrillos agrupados? Tantas historias, tanta magia. Y ahora la casa está abandonada, pero todo ese poder sigue dentro.
Elegí este lugar porque es especial, porque me hace recordar a todo lo que amo. Estoy dentro y siento un vacío interior. Adam, ¿sabes que no hay nada peor que sentir vacío en tu interior? Es algo que se esparce, algo que consume a la persona. Y el ser humano tiene que tratar de mantenerse, de neutralizarse.
Cuando entré aquí y me senté en el piso con una hoja y un lápiz este lugar tomó color. Logré ver (recordar) a mi madre entrar a la cocina con una sonrisa y un pastel en las manos. Su cabello corto y sus ojos oscuros me sonrieron.
— ¡No sabes cuánto te extrañé! —había dicho.
Me abrazó tan fuerte que casi me ahogó. Luego entró mi padre y me sonrió de una manera impresionante, haciendo uno de sus chistes y riéndose por el olor a quemado proveniente de la cocina. Y luego entró mi hermana mayor, gritando como loca y admitiendo que me necesitaba un montón. Todos nos sentamos en la mesa y hablábamos, y reíamos.
¿No lo ves, Adam? Yo era una chica corriente, tenía un proyecto y una familia que amaba. Estábamos juntos, éramos uno con la curiosa de mi madre, el chistoso de mi padre y la dramática de mi hermana. Yo (exactamente no sé lo que era) formaba parte de esa hermosa unión. Y entonces tocaste la puerta de mi casa, y yo ahora estoy escribiendo esto.
¿Sabes como me sentí? Mi corazón latía con rapidez cuando te abrí la puerta. Y todas esas personas que me importaban te habían mirado, y te habían sonreído. Me sentía tan eufórica, tan alegre. Creía que no necesitaba nada más que ese momento, esas cuatro personas juntas y felices.
— ¿Cómo la estás pasando? —preguntaste cuando nos dirigimos los dos solos a la cocina para lavar los platos.
Y me sonreíste, porque sabías que era importante para mí. Porque sabías que esto era lo único que necesitaba para ser feliz.
—Gracias —murmuré yo.
Y me habías abrazado, sin ninguna razón. Eras modesto, Adam. No te gustaba que hablen de ti como si fueras una persona excelente, realmente no entiendo porqué. Y ahora no te puedo preguntar, Adam. Te fuiste.
Te aceptaron, te lo confieso. Los tres me dijeron que eras genial, sí, esas palabras. A mi padre le caíste bien, ¡y eso cuesta! No sé cómo lo hiciste, ni siquiera sé cómo me caíste bien a mí.
Me acabo de levantar y he ido a mi antigua habitación, sólo hay polvo y paredes. Pero logré recordar todo con mi mente, mi cama, mis libros, mi televisión. Y a ti. Te vi ahí parado sonriéndome y haciendo una broma sobre mis sábanas tiradas. Realmente casi corro a abrazarte, pero me detuve. Adam, me hiciste feliz, pero no me harás una loca. No harás que arruine mi vida por ti, no te lo voy a permitir.
¿Sabes que me gustaba de vos? ¿De nosotros? Nuestra unión me hizo creer en el enamoramiento, el verdadero enamoramiento. Nunca me dijiste "eres mía", nunca te pusiste celoso si un ex-compañero de la secundaria me saludaba. Nunca me prohibiste algo, nunca me dijiste "no hagas esto porque yo lo quiero así". ¿Sabes por qué eso es bueno? Porque tú y yo éramos novios, pero teníamos vidas. Tú vida te pertenecía, mi vida me pertenecía. Yo no era de nadie, ni siquiera era tuya. Y lo sabías.
No eras posesivo, me dejabas respirar aunque te costara una vida. Tratabas de no ser celoso innecesariamente, porque me tenías confianza. Sabías que, si yo me arriesgaba, podría salir perdiendo. Pero me decías que soñara, que vaya por todo.
Era hermoso, Adam, era algo mágico. Algo casi irreal. Una relación que, realmente, tenía amor. Una relación verdadera, sin ataduras, sólo con amor. Y eso bastaba.
Pero te fuiste, Adam. Te amé y te amo, y te seguiré amando. Pero, realmente, ¿a qué amo? ¿A los recuerdos? ¿A tu alma?
Teníamos una historia, teníamos sentimientos, teníamos algo. Pero el mundo no lo aprobó. No aprobó mi felicidad. Pero tú si fuiste feliz, o eso creo.
Cuando te fuiste, tú no sufriste. Pero yo, tu familia y todo lo que tenías... se quedó. Se quedó en la realidad, se golpeó el rostro contra la vida y derramó una lágrima de dolor.
Supongo que así es la vida, y tú siempre decías que sobrevivir no era vivir. Y quiero vivir, Adam, quiero vivir mi vida a pleno como lo planeé de pequeña, quiero disfrutarla como siempre lo hice. Quiero ser feliz.
Pero el problema es que, cuando era pequeña, no planeé vivir en Indre y Loira, no planeé enamorarme de ti. No planeé que te murieras, Adam. Era una nena, no sabía lo que me esperaba, ahora realmente no me conozco.
Mi hermana me dijo que nosotros teníamos una conexión emocional, algo extraño que no lo creí en su momento. Pero ahora lo creo, y quiero no hacerlo. ¿Sabes por qué? Porque tengo miedo de no ser feliz nuevamente, de no poder construir algo.
Si es que tenemos una conexión, necesito que me escuches, necesito que me leas. Necesito que me respondas. Ahora sé que no lo harás, porque estás muerto. Pero sabes como soy, sabes que me ilusiono fácil. Y por eso que, en lo más profundo de mi alma, tengo una luz. Una luz que cree que lo harás, cree que volverás entre los muertos y me responderás sólo a mí. Absurdo, irreal. Pero lo creo.
Adam, los días se pasan tan rápido. Ahora lo entiendo, ahora entiendo muchas cosas. No sé el significado de la vida, no sé explicar el amor. Pero sé que debo aprovechar, sé que debo disfrutar, que debo crear y ver creaciones, amar y ser amada. La vida trae problemas, y cada vez se hacen más grandes. Quiero solucionarlos, Adam, pero no sé como. Y no necesito ayuda, necesito hacerlo yo sola. Necesito salir de todo este desastre y construirme de nuevo.
Sé que querías que yo sea feliz, yo también quiero serlo. Y traté de negarme a ser feliz sin ti, pero sé que deseas que me detenga. ¿De qué?
De hacerme una sola pregunta: ¿por qué?
Y te lo grito, te lo anuncio, te lo confirmo, te lo acepto, te lo reprocho.
Quiero que lo sepas, quiero que lo aceptes, quiero que lo abraces.
Te amo, Adam. Te amo y te extraño, y trataré de dejarme de preguntar "¿por qué?".
Pero te fuiste con misterios sin resolver, con preguntas sin preguntar. Y yo necesito hacerlas.
De lo más profundo, de lo más honesto y de lo más mágico que es mi persona te digo que te quiero nuevamente.
Nos veremos mañana en un nuevo sitio, ojalá no me ponga a llorar en el intento.
Te necesito,
Adeline.
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Notas en Francia (Concurso UCAMA)
Short StoryLuego de un año de la muerte de Adam, Adeline decide volver a Indre y Loira para despedirse oficialmente de sus recuerdos y comenzar de nuevo. Ella empieza a escribir cartas y dejarlas en diez lugares distintos. Lugares que él y ella compartieron...