Capitulo 20. Chiai

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Sábado, 3 de diciembre del 2023, 9:43 am.

Cierro la maleta con las pocas cosas que he guardado, solo me llevo lo más importante para mí. Después de haberme graduado como un Médico Forense de la universidad y haber sacado cursos de inglés por un año he decidido irme a Estados Unidos para recibir una capacitación como patólogo forense. Miro a Luna quien menea la cola para mí, le sonrió y acaricio su cabeza.

—Te quedaras con Annie, ella pasara luego por ti así que quiero que seas una buena niña y te portes bien, ¿ok? No puedo llevarte hermosa, lo siento —ella ladea la cabeza y lame mi mano para luego bajar a la sala. Suspire. Bajo la maleta de la cama, me pongo una bufanda y salgo de casa.

Me quede en este lugar esperando su regreso, no volví a saber nada de ella. Camino por las calles y observo el camino que conduce por la calle de su casa, decido ir por ahí y darme el lujo de recordarla una vez más. Su casa está igual, nunca vi que alguien más la alquilara o la comprara, me parece a ver visto a un cuidador un par de veces. Las cortinas cubren las ventanas, hace algunos años cuando pasaba por aquí, deseaba desesperadamente que las cortinas se corrieran y dejaran ver esa cabellera roja la cual amenazaba con llegar pronto a sus caderas. Coloco mi mano sobre el collar que ha permanecido por varios años conmigo y lo apretó. Sonrió, retomo mi camino y me alejo de esas calles.

Llego al aeropuerto, etiqueto mi maleta, doy un par de vueltas hago papeleo y subo al avión, donde me despido una última vez de este país, de... ella.

(...)

¿Qué? No, no te preocupes por eso, yo te enviare el diseño por correo... Si, lo haré cuando termine de instalarme.

Corto la llamada que tengo con Alphonse y bajo la última maleta del taxi, por suerte solo son tres. Le pago al taxista quien me ha dejado cerca del mall. No ha cambiado casi nada desde que me fui, y eso me da nostalgia.

—Casi no te reconozco.

Voltee a ver a la persona que acababa de hablar y sonreí.

—Lo mismo digo —respondo.

—¿Yo? Pero si sigo igual —se encogió de hombros—. Pero tú, estas un poco más alta... y cortaste tu cabello —alzo ambas cejas.

—¡Ya lo sabias! —rodee los ojos pasando una mano por mi cabello— ¿Crees que lo deje muy corto? —fruncí el ceño.

Él se acercó y acaricio mi cabello, el cual no me llegaba ni a los hombros—. Te ves bien así —sonrió.

—Gracias.

—¿Qué es eso que le pusiste? —frunció el ceño mirando a Chad.

—Es un suéter, no puede tener frío, ¿Verdad que se ve tierno? —sonreí alzando a Chad para que lo viera bien.

No quise dejarlo en Alemania, me sentiría muy sola sin él.

—Ehmn, sin comentarios. Aunque creo que está muy gordo —sonrió.

—Es que tiene mucho pelo y eso lo hace ver pachoncito —me encojo de hombros y meto a Chad en la bolsa donde lo transporto para que sea más fácil llevar la otra maleta.

Abrace a Zadquiel quien me recibió gustoso. Pudimos seguir en contacto gracias a que me sabía la dirección de este mall, envié una carta al puesto y así pudimos escribirnos. El me ayudo con dos maletas y así yo solo tuve que cargar una. Acomode mi bufanda.

—¿Aun tienes ese collar? —pregunto curioso.

Agarre en mi mano el collar que colgaba de mi cuello, no volví a saber nada de él, ya que deje las redes sociales, cambie de número e incluso de correo, aunque aún sigo en contacto con Ely. Regrese ya que quiero estudiar para ser Mangaka, aunque ame mi carrera de diseño gráfico y trabaje en una empresa como diseñadora, mi sueño desde un inicio fue ser Mangaka. Sinceramente me siento un poco nerviosa, espero no encontrármelo. 

Sonrió.

—Se volvió una costumbre tenerlo —me encojo de hombros—. ¿Qué hora es?

—Hmn, cerca de las 11.

—Es raro que un día sábado no esté muy transitado de personas —comento mientras lo sigo y entramos al mall.

—Eso creo, ¿Qué tal todos en Alemania? —pregunto sentándonos en un puesto de Dunkin Donuts y el delicioso aroma a café y donas inunda mis fosas nasales.

—Hmn... bien, Sashi y Gin se casaron hace poco —sonrió al recordar el nerviosismo de Gin ese día—. Gin muy pronto será un doctor reconocido y Sashi abrirá su pastelería.

—Parece que la pasan bien.

—Sí.

El pide dos cafés con leche y unas donas, agradezco que sean de chocolate. Zadquiel me mira con sus ojos azules y me sonríe, yo le devuelvo la sonrisa. No importa si me encuentro con él o no, lo que paso entre ambos fue hace mucho tiempo, me aventurare a nuevas posibilidades, realizare mi sueño y creare un manga basado en nuestra historia, nada más. 

Agarro el vaso que contiene el café con leche entre mis manos y agradezco la calidez que este me proporciona, suspiro profundo y me despido una vez más de él.

CHIAI "Amor Eterno"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora