Capitulo 4

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Mis oídos se impregnaban de la música proveniente de mi móvil, la cual me hacía moverme al ritmo de una canción que ni siquiera conocía. Hacía dos semanas que apenas me cruzaba con nadie, desde mi encuentro con Hugo no me había sentido con ánimo de ver a ninguna persona. Me dedicaba a ir a clase de ballet, charlar un rato con Clara y evitar a todo el mundo. De repente, un ruido proveniente de la puerta de mi casa, me sacó de mi mundo.

Me acerqué rápidamente para evitar que la persona que estuviera tras la puerta perdiera la calma.

-¡Hola perdida! -Me saludó mi amiga en un tono eufórico.

-¿Tú no tendrías que estar en la universidad? -Pregunté un tanto extrañada.

-Ajá, debería... -Se adentró en mi casa y cerró la puerta tras ella. -Pero aquí estoy, viviendo la vida loca, con mi amiga más cañera.

-Ironía, ¿no? -No pude evitar soltar una risita.

-Corrijo... Con mi amiga más cañera y más lista.

La observo con los brazos cruzados y luego me aproximo hasta ella para así darle un abrazo.

-Siéntate. -Le dije señalando el sofá color café que se ubicaba al lado del balcón.

Me hizo caso y se acomodó en ese mismo sitio, quedando así a mi lado.

-¿Te apetece tomar algo?

-Un vaso de agua estaría bien. -Respondió con una grata sonrisa.

Me alcé del sofá para así dirigirme a la cocina, de donde extraje un vaso de la cristalera.

-Ali. -Me llamó Clara desde el salón. -¿De verdad que no tienes pensado ir a la universidad?

-No tengo tiempo, Clara. -Añadí a la vez que volvía hacia el lugar donde ella se encontraba con el vaso de agua.

-¿Y te gustaría estudiar algo en especial?

-Bueno... -Dudé un segundo. -Historia del arte. -Dije finalmente analizando su rostro. -Pero es imposible.

-¡Genial! -Dijo alzando los brazos. -¡Esta tarde presentaremos tu matrícula!

-No puedo ir a la universidad, Clara... Tengo mucho lío.

-¿Mucho lío?, ¿Comer helado hasta tarde y asistir a clases con la profesora Brooks es mucho lío? -Me miró con un rostro colorado. -¡No digas tonterías!, ¡Tienes que estudiar lo que más te gusta!

Quizá tuviera razón, quizá debería estudiar lo que me gustaba y dejar de fantasear con cosas que ya pasaron, que ya no volverán a mi vida, o por lo menos eso esperaba.

-Está bien. -Dije finalmente. -Estudiaré historia del arte.

Su rostro cambió totalmente, sus labios se estiraron dibujando una sonrisa la cual profundizó sus pequeños hoyuelos. No lograba entender del todo el por qué de que quisiera que fuera la universidad, quizá sería porque nunca había logrado importarle lo suficiente a alguien como para que se preocupara por mí de este modo.

***

Hacía un día precioso desde la ventanilla del coche de mi amiga, la chaqueta no era necesaria, de hecho hacía más bien calor durante todo el día, en cambio las noches eran más frías. Nueva York es de esas ciudades que te dejan exhausta, sin aliento.

-¿Qué te parece Nueva York? -Me preguntó Clara acabando con el silencio.

-Pues... -Dudé un momento. - Es de esas ciudades que te marean cuando miras hacia lo alto de un edificio pero que en cambio nunca quieres dejar de mirar.

FRECKLES.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora