-Clara... -Murmuré. -No estoy muy segura de esto.
¿Por qué había accedido? ¿Por qué? ¿Qué se me había pasado por la mente para haber aceptado semejante propuesta?
-Tan solo tienes que pisar el acelerador y...
No le dio tiempo a terminar la frase cuando yo presioné con fuerza mi pie en el acelerador, provocando que el motor de su Mini Cooper rugiera con fuerza y un chirriante sonido alcanzara nuestros tímpanos.
-¡Allá vamos! -Vociferó Clara alzando las manos.
-¡La última vez que hago esto! -Grito apretando con fuerza el volante.
No tenía carnet, incluso había conducido solo un par de veces en mi vida. No obstante, aquí nos encontrábamos Clara y yo, conduciendo por las calles de Manhattan sin rumbo exacto.
En cuanto observé a lo lejos como habían dos direcciones y en frente un muro, los nervios se esparcieron por mi cuerpo.
-¿Para donde giro? -Vociferé con total alteración.
-¡Vamos a estrellarnos! -Rió Clara eufóricamente.
¿Pero y a esta que le ocurría ahora? ¿Quería morir o qué?
-¡Clara! ¡No estoy de broma! -Volví a gritar sin despegar la vista del frente. -¡Clara estamos muy cerca! ¡Incluso no puedo separar el pie del acelerador!
-Tengo hambre. -Bufó con los ojos entrecerrados. -¿Qué te parece si vamos a comer?
¿De verdad? ¿Apunto de estrellarnos y Clara pensando en comer? ¿De qué planeta había salido esta chica?
-¡Clara vamos a morir!
Tan solo nos encontrábamos a unos metros del muro, cuando Clara tomó el volante y lo volteó hacia la derecha con vigor, causando que el coche diera un giro por completo hacia la izquierda. Acababa de ver a la muerte pasar.
-Asi de fácil. -Respondió volviendo toda su atención a su móvil. -Aparca allí. -Señaló una zona libre frente a una cafetería.
Hice casos de sus palabras, calmando así poco a poco el temor que segundos atrás había presenciado.
Tras salir del coche, le tendí las llaves a Clara tras llegar junto a ella, y ambas nos encaminamos hacia la cafetería llamada Tropical. Entreabrí la puerta de la cafetería, contemplando a primera vista como varias personas abarrotaban la barra y otras se encontraban en varios bancos sentados comiendo.
-¿Nos sentamos en las mesas o en la barra? -Le cuestioné a Clara.
-Mesa. -Asentí con la cabeza, y acto seguido la seguí por detrás.
Nos ubicamos en una mesa situada junto al ventanal de la cafetería, cuyas vistas eran preciosas. Me situé frente a Clara, y lo primero que esta hizo, fue coger la carta de comida, y observar con deseo las imágenes de esta.
-Buenos días. -Nos sobresaltó un hombre de mediana edad. -¿Os tomo nota ya o queréis que me espere un poco?
-Yo ya sé lo que quiero. -Indicó Clara. -Una hamburguesa doble, con doble de queso y dos raciones de patatas.
Tanto el camarero como yo observamos boquiabiertos las palabras que acaban de salir de Clara.
-¿Y tú, Ali? -Preguntó esta como si nada.
-Un sándwich vegetal y un vaso de agua.
-¡Ah, y otro para mí, por favor! -Exclamó Clara con una grata sonrisa al camarero.
ESTÁS LEYENDO
FRECKLES.
Teen FictionÉl era tan... Peculiar. Explosivo. Orgulloso. Incondicional. Reservado. Y lo más importante, altivo. Así es como era Hugo.
