Nuevas pistas

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-Tetsuya... Tetsuya ya despierta.... Es hora de desayunar.- Taiga movía al pequeño celeste con cuidado intentando despertarlo, mientras que Kuroko aun un poco dormido y con flojera, tallo sus ojos para poder abrirlos y mirar atento al pelirrojo.- vamos dormilón. Ya es tarde. Todos nos esperan en el comedor.- Kagami le dio una tierna sonrisa y Kuroko se levantaba con pesadez de la cama.

Siguió al pelirrojo con paso lento hasta la puerta tomando su mano antes de que salieran de la habitación. Kagami volteo a verlo sorprendido y un poco avergonzado debido a la forma tan casual de hacerlo, pero ante esto, el pequeño solo lanzó un largo bostezo mientras aún continuaba tallando sus ojos, ya que parecía que ambos no se querían abrir.

- No dijiste que ya era tarde.- hablo somnoliento y mirando lo con cansancio. Kagami solo dio una risa nerviosa desviando la mirada y comenzó a andar sin soltar la mano de Tetsuya. Si Kuroko era el que comenzara con este tipo de acercamientos, él no iba a dejarlos a pasar.

Cuando ambos llegaron al comedor, ya toda la familia estaba presente. El pequeño Kotatsu que ya se encontraba en el comedor, se bajó de la silla y corrió hacia Kuroko para darle los buenos días.

- Hola mami. ¿Cómo dormiste?- pregunto feliz.

- Muy bien, gracias.- sonrió y se agacho soltando la mano de Taiga, para darle un beso en la mejilla de su bebe.

Ante aquel comportamiento Alexandra y Ryosuke solo se quedaron mirándolos muy sorprendidos sin entender aquel comportamiento, ya que Taiga el día de ayer les había informado que Tetsuya había perdido su memoria. ¿Entonces a que se debía tanto afecto por la mañana?

Una vez que se terminaron de darse los buenos días, Kotatsu tomo la mano de Kuroko firmemente y se paró al lado contrario de su padre.- bueno mami, ya que todo esto es nuevo para ti, comenzaremos por presentarte primero a la familia. Él es mi abuelito Ryosuke.- señaló a un alto y guapo hombre de aproximadamente 40 años de edad. De cabello rojo como su hijo y ojos negros. El hombre se paró de la silla e hizo una pequeña reverencia para presentarse.

- Buenos días Tetsuya. Mi nombre es Ryosuke Kagami, soy el padre de Taiga. Puedes llamarme papá Ryo, como lo hacías antes.- Al término de su presentación, el hombre de dio una coqueta sonrisa provocándole un sonrojo. Ahora Kuroko sabía de donde la había sacado Taiga. Tetsuya correspondió la sonrisa y se inclinó un poco en forma de saludo.

- Bueno, de ahí la que está a su lado es la ágüela Alexandra.- Kotatsu señaló a una hermosa mujer de cabello largo y tez clara, con ojos rojos y cabello rubio. La mujer hizo lo mismo que su esposo y se presentó, pero de manera más cariñosa.

- Hola Tetsu. No sabes cómo te extrañe. A mí solo llámame mamá, ¿está bien?- termino de hablar la mujer con un hilo de voz sentimental e intentando contener las lágrimas al no poder creer que estaba con vida y frente a ella. Kuroko solo asintió sonriendo con un poco de sentimiento por la forma en como la mujer lo miraba.

- De ahí sigue papá, el que está tu lado.- se giró Kotatsu hacia Kagami y Kuroko hizo lo mismo. Taiga tomo su mano con delicadeza y se presentó.

- Hola Tetsu. Mi nombre es Kagami Taiga y soy tu esposo. Puedes decirme Taiga, como lo hacías antes.- terminando de hablar soltó un poco su mano para entrelazar sus dedos y mirarlo gratamente para darle seguridad. Se quedaron mirándose por unos segundos para después ambos sonreí con timidez y felicidad.

- Yo soy Kotatsu Kagami, tu hijo y el más pequeño de la familia.- hablo de nuevo llamando su atención y apuntándose a el mismo con una amplia sonrisa, mientras que Kuroko lo miraba con ternura y cariño.- y el último miembro de la familia eres tú, Tetsuya Kagami.- sonrió con lágrimas de felicidad en los ojos.- Mejor nombrado como mami.- Kotatsu se le abalanzó con fuerza hacia sus piernas para abrazarlo y Kuroko se agacho para levantarlo en brazos. - bienvenido a la familia mami.- Kotatsu pego su mejilla a la de Kuroko y la tallo con fuerza sin ganas de soltarlo, como un prueba de que todo esto era verdad. Que no solo era un sueño o una ilusión. Que en verdad ahora tenía a su madre frente a sus ojos. Tantos años soñando y deseando este momento, que para el pequeño creí que aún se trataba de una ilusión.

Tomando tu mano una vez masHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora