La oscuridad opaca a la luz

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La limosina donde se transportaba la familia Akashi llego a su destino. Una gran cantidad de mucamas y mayordomos lo recibieron a fuera de la mansión a pesar de la hora. Un señor mayor de baja estatura de cabello canoso y con un traje un poco más oscuro que el de los demás mayordomos, se acercó a la puerta de la limosina y la abrió inclinándose, junto con todas las personas que había ahí para la persona detrás de esa puerta.

- Bienvenido amo Akashi.- dijo toda la servidumbre en un solo sonido.

- Esperemos disfrute de su visita en New York.- dijo esto último solo el señor mayor, después de abrir la puerta. Seijuro bajo con elegancia de la limosina con su amado esposo en brazos y respondió el saludo.

- Muchas gracias Christopher.- le regalo una sonrisa sincera.

- ¿El amo Kouki se quedó dormido de nuevo?- pregunto sonriente el mayordomo, mientras miraba al hombre en brazos.

-Sí, parece que el vuelo fue muy pesado para su estado.- rió feliz al ver al amor de su vida entre sus brazos.- Christopher, podrías traer a mi hijo. También se quedó dormido y no puedo cargar a ambos debido al estado de Kouki.- el señor asintió y Akashi camino por el pórtico hasta entrar a la casa. Christopher tomo al pequeño Mitsuki de la limosina y lo siguió.

Akashi entro a la enorme mansión con alturas y decoraciones excesivas, pasando por la sala, hacia un pasillo en la planta baja. Entro a una habitación lo suficientemente grande como para confundirla con un departamento y camino directo a la cama para acomodar a su amado con delicadeza y ternura. Le dio un beso en la frente y lo cubrió con las mantas.

- Descansa amor, más tarde nos vemos.- Kouki solo se movió un poco ante el contacto y se acomodó de lado tomando una almohada entre sus brazos diciendo el nombre se su esposo al mismo tiempo que una sonrisa se dibujaba en su rostro. Akashi sonrió plácidamente al escuchar que hasta en los sueños de su esposo se encontraba, así que solo acaricio sus cabellos y lo dejo descansar.

Akashi salió de la habitación, no sin antes dar un último vistazo a aquel ser que valía más que su propia vida y cerró la puerta tras de él. Al estar en el pasillo se encontró con Christopher, quien traía a su bebe en brazos esperando lo, para que él lo llevará a acostar como siempre lo hacía desde su nacimiento. Akashi lo tomo con cuidado al pequeño y camino hacia la habitación del niño en la segunda planta.

- ¿Ya está lo que te solicite?- caminaba Akashi sin mirar hacia atrás.

-Sí amo, el detective que nos solicitó el día de ayer lo está esperando en el despacho, llego hace unos 20 minutos antes que usted.- le hablo Christopher mientras caminaba detrás de él.

- Está bien. Puedes retirarte.- dicho esto el señor camino en sentido contrario y el pelirrojo entro al cuarto a acostar a su heredero. Lo acomodo en su cuna y al igual que a su madre, le dio un beso en la frente para después cobijarlo. Al terminar de asegurarse que todo lo que más amaba estaba protegido y durmiendo, entro en su fase de emperador caminando hacia el despacho y con su ojo dorado situándose en su ocular izquierdo. Preparándose para la guerra.

Abrió la puerta del despacho y efectivamente un señor de una altura promedio con una gabardina café, lo esperaba sentado en la antesala.

- Buenas noches.- entro Sei adquiriendo la atención del hombre.

- Buenas noches señor Akashi, mi nombre es Abraham Othon.- se presentó el hombre de cabello negro parándose y extendiendo su mano. Akashi respondido el saludo y se sentó frente a él.

- Bueno señor Othon, ¿tiene lo que le solicite?- hablo Seijuro al momento en que cruzaba la pierna y se recargaba en el respaldo del sillón. El hombre de gabardina saco de su maleta un folder manila y lo coloco en la mesa.

Tomando tu mano una vez masHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora