Abandonando mi tercer amor

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PRESENTE

La luz del sol que entraba atreves de la cortina hizo que me despertara. No supe a qué horas me había quedado dormido recordado el pasado, así que talle mis ojos con pereza y vi la hora en el reloj. Las 6 de la mañana.

Me senté en la cama y me estire un poco puesto que me dormí de una manera un poco incomoda. Lance un largo bostezo y el sonido del despertador me asusto. Rápidamente lo tome y lo apegue esperando que no haya despertado aun a Kotatsu. Gire mi rostro hacia mi bebe y pude notar como solo se tallaba la cara con sus manitas y se volvía a acomodar para dormir. Solté un suspiro de alivio y me levante para meterme a bañar aprovechando que aun seguí dormido.

Al salir me puse mi uniforme y salí a la cocina a preparar el desayuno, tanto el mío como el de Kotatsu.  Cuando estaba terminando de desayunar escuche el llanto de Kotatsu desde la habitación, así que  deje los trastes sucios en el fregadero y tome el biberón que había hecho hace un momento. Cuando entre al cuarto, vi a Kotatsu  boca arriba comiéndose los dedos de los pies fijando su mirada en mí, puesto que hice ruido al entrar.

- ¿Tienes hambre? - le pregunte sonriéndole y quitándole los dedos de la boca levantándolo de la cama para darle de comer.

Me senté en el borde de la cama y le di su biberón. En verdad que es un glotón, ya que en menos de 15 minutos ya se la había terminado toda.

-Creo que en verdad sacaste mi apetito.- Le dije sonriendo, le di un dulce beso en la frente y lo puse a repetir.

Mientras hacia eso, fui a su cuarto y comencé a preparar su mochila. Puse tres cambios de ropa, muchos pañales, talco, toallas húmedas, sus juguetes, biberones, chupones y entre otras cosas que el necesitaba. Es verdad que ya me había convertido en un experto en esto; pero ya era hora, no que al inicio no sabía ni de qué lado se ponía el pañal.

Cuando termine de preparar sus cosas fui a cambiarlo. Le puse ropa abrigada puesto que estábamos en invierno y un hermoso gorrito de tigre que le había regalado kise-kun hace tiempo. Me puse la cangurera en mi pecho y lo metí envuelto en una cobija. No quería que se me fuera a enfermar.

-Estás listo Kotatsu, ahora hay que ir con tu abuela.- le dije esto tomando mi mochila y la suya.

Salí de mi departamento cerrando la puerta y camine hacia la casa de los papas de Tetsuya. Es verdad que con tan solo 18 años y aun siendo estudiante de tercer año de preparatoria ser padre es un poco difícil, pero no me arrepentía de nada.

Cuando llegue a casa de  la familia Kuroko toque el timbre y Ayame-san salió a abrirme.

-Hola Taiga-kun, hola Kotatsu, ¿cómo amanecieron hoy?- nos preguntó haciéndonos pasar a la casa. Entramos a la sala y deje la mochila de Kotatsu en la mesa.

-Muy bien señora Kuroko, gracias por pregunta.- le conteste con una sonrisa.

Ella con un semblante de tristeza se acercó a mí y toco mi mejilla diciendo.

- De nuevo no te dejo dormir ¿verdad? - yo me sorprendí ante su pregunta. Tan notorio era.

- No se preocupe hoy solo se despertó dos veces, parece que entre más crece ya se despierta menos.-hice una pausa para ver a Kotatsu.- ¿verdad?- le pregunte y él me miraba con una hermosa sonrisa.

-Taiga-kun si crees que es muy pesado, ya sabes que nos...- ya sabía lo que me iba a decir, pero ante de que terminara interrumpí.

-Por favor no quieto ser grosero. Sé que ustedes me lo dicen porque quieren ayudarme pero... este bebe es mío y de Tetsuya, y yo le prometí cuidarlo, así que es mi responsabilidad. En verdad a precio que me ayuden a cuidarlo en las mañanas mientras voy a la escuela, aunque solo será temporal hasta que me gradué y ya no falta mucho.- digo esto mientras coloco a Kotatsu en el porta bebe y comienzo a jugar con sus patitas. Él juega con mis manos y yo me quedo embelesado con su sonrisa. En verdad tengo un bebe hermoso.

Tomando tu mano una vez masHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora