Cap.22: el regreso

773 50 18
                                    

Unos minutos después, un gran pokémon volador/dragón descendía desde el cielo mientras sus colores rojizos y blancos resplandecían al amanecer que se acercaba cada segundo, los rayos de sol comenzaban a aclarar el cielo sin necesidad de la aparición del gran satélite llamado "sol".

Cuando Latias se encontraba a una altura razonable del suelo, Emerald saltó desde el lomo de la pokémon y aterrizó en villa raiz, seguido de su acompañante.

Tenía pequeños recuerdos sobre la villa,prefería ir a la base secreta o simplemente en el bosque, pero con los recuerdos que existían en su mente supo con claridad que este lugar se había convertido en un pueblo fantasma.

Desde una casa al borde de derrumbarse, salió Ruby con un pequeño Cyndqaquil en sus brazos, caminó a su dirección y cuando quedaron cara a cara notó que los ojos del ojirubí estaban enrojecidos, como cuando uno llora.

-Yo vine a buscarte a ti- apuntó a Cinder- no me informaste sobre otro pasajero-

-Perdón. Este pequeño se llama Cinder, Yadira apareció de un día para otro con él y lo cuida mucho, pero al parecer hoy lo había abandonado. Incluso cuando estuvo con nosotros ni siquiera se fijo en él- Emerald observó al pequeño, era un pokémon bebé y se le notaba asustado.

-Bah que más da-bufó él -vámonos de aquí de una buena vez ya quiero darle su merecido a ese inútil jefe que controla a nuestra amiga-

Ruby esbozó una sonrisa por las palabras de Emerald, él tenía razón, es momento de darle su merecido a ese desgraciado de Zed.

Pov. Ruby

Volábamos en Latias con el panorama del sol asomándose desde el este, acompañado de los mares que se movían violentamentes.

-Latios está volando por otros lugares buscando la pelea, pero solo encuentra ataques en las cuidades y la gente huyendo de los enemigos- le escuchamos telepáticamente que nos decía a Rald y a mí, el temor y dolor que molestaba mi pecho me era familiar sobre aquel accidente hace 5 años. Volver a sufrir un dessastre como aquella vez cuando todo Hoenn y sus habitantes trataban de sobrevivir era muy similar a la actualidad. Con Rald ya habiamos recorrido el oeste de Hoenn y todas las ciudades eran víctimas del equipo Mercury.

De la nada, Latias cambió de dirección y voló más rápido, Rald sorprendido le preguntó a ella qué sucedía.

-Latios los encontró. Están a las afueras de Ciudad algaria en una gran tormenta- comentó Latias. Preferimos permanecer en silencio y esperar a la llegada.

No sé cuánto tiempo pasó, pero sabíamos que llegábamos a nuestro destino al notar las nubes ennegrecidas en el cielo al igual que la humedad que se percibía en el aire, a Latias le complicaba volar debidos a las corrientes de aire que eran muy bruscas. Con cuidado tratamos de afirmarnos, pero no reaccionamos cuando un gran remolino surgió del mar, golpeando una ala de Latias y moviéndome bruscamente, afirmando con mi brazo derecho a Cinder y con el otro tratando de no caer al mar.

-¡Ruby!¡Resiste ahí! - Rald tomó mi brazo y comenzó a jalar, a pesar de su esfuerzo sabía que no tenía elección, con cuidado, acerqué mi brazo derecho a Rald, donde Cinder miraba asutada hacia abajo -¿Qué....?-

-Por favor cuida de él, nos encontraremos allá - la sorpresa en la cara de Rald me hizo dudar sobre mi elección pero no tenía de otra. Cuando él tomó a Cinder solté mi agarré y comencé a caer, no sin antes ver a mi amigo impactado junto a Latias.

Di un gran silbido, llamando a Pilo, pasaron los segundos y seguía sin aparecer y me acercaba al agua para recibir una gran caída que rogaba que no sucediera. El agua de mar ya la sentía en mi nariz y cerré los ojos, rogando que el agua no esté tan fría.

Mi Pequeña Monstruo [Finalizado] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora