- ¡Hey! ¿Por qué me dices tonto? –Exclamó haciéndose el ofendido- Yo no te hecho nada
- Te dije que no vinieras –Respondí bastante seria, a lo que él respondió agarrándome de la cintura y atrayéndome hacia él. Nuevamente estábamos cerca, bastante cerca a decir verdad, podía sentir su perfume, ese aroma que tanto me encantaba, sentía sus ojos mirándome fijamente y a la vez sentía mi corazón latiendo más rápido.
- Sé que querías verme –Susurró cerca de mí. Era un tonto, no sé como a veces logra hipnotizarme o algo así, pero ¡No señor! No lo haría esta vez.
- No es cierto –Dije alejándolo de mí –Será mejor que te vayas.
- No quiero volver a mi casa.
- Tampoco puedes venir a mi casa todos los días. Reconcíliate con tus padres.
- No puedo, es que para volver debo hacer algo que en serio no quiero hacer –Murmuró un poco triste.
- ¿Qué cosa? –Dije mirándolo extrañada, parecía sincero.
- Verás –Respondió Harry- mi padre quiere que esté con la hija de su jefe, ya sabes ella está loca por mí.
- Si obviamente –Exclamé irónicamente a lo que Harry rió.
- Y pues yo estuve con ella un tiempo –Continuó diciendo un poco más serio- pero luego me di cuenta de que era una mala persona y no quise estar más tiempo con ella y terminamos… Se lo conté a mi padre y él me dijo que debía hacer algo por la familia lo cual sería estar con esa chica, pero yo me negaba y comenzamos a discutir. Luego me dijo que la única forma de que yo vuelva a casa es si llego con aquella chica.
- Él no puede hacer eso, es tu decisión, no puede obligarte a estar con alguien que no amas, ya verá, ¿Quieres que hable con él? –Dije entre enojada y bromista. Él volvió a reír junto conmigo.
- No conoces a mi padre, ni a mi mamá le hace caso.
- Tengo el don de la convicción.
- Pues de eso no estoy seguro –Suspiró- Pero podemos planear algo juntos.
- Esta bien, pero ahora acuéstate a dormir.
- ¿Hoy me dejas dormir en tu cama? –Pidió haciendo puchero.
- Definitivamente estás loco –Dije moviendo la cabeza en señal de negación y riendo.
- Vamos, recuerda que soy un “niño rico”, no estoy acostumbrado a dormir en el suelo.
- Pues deberías quitar tus malas costumbres.
- No te haré nada, confía en mí –Respondió volviendo a hacer su cara de perrito.
- No señor, no lograrás convencerme.
- ¿Y qué tal si doy un beso? –Dijo mirándome coqueto.
- Já, claro, es que muero por un beso tuyo –Nótese mi sarcasmo.
- Funciona con las chicas de mi colegio, debía intentarlo –Suspiró frustrado a lo que yo reí.
- Eres un tonto.
- ¿Un tonto sexy?
- Ya cállate y duerme –Dije tirándole la misma almohada y la sábana de ayer
- ¿No te molesta dormir sin almohada? –Preguntó curioso
- No –Mentí. En realidad odiaba hacerlo, pero darle la almohada me hacía sentir un poco mejor considerando que lo estaba haciendo dormir el suelo.
- ¿Segura?
- Sí –Respondí mientras apagaba el foco.
- Buenas noches ángel –Murmuró tiernamente.
