bamnó

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Estaba subido en un árbol, sosteniendo entre sus patas una vara pálida y verde. Pregunté por qué comía de eso, qué placer encontraba en mordisquear algo tan duro y posiblemente desprovisto de un buen sabor. Me dijeron que esa era su comida y nada más, me dijeron que era por el agua que conseguía de ella, me dijeron que era porque estimulaba a sus mandíbulas fuertes.

No me sentí convencido y quise saberlo de él mismo. Si en tantas cantidades consumía de esas varas, ¿qué quería conseguir de ellas?


Tomé sus ojos,

y él tomó mis orejas.

Tomé sus garras,

y él tomó mis caminos.


Ustedes. Me dijo. Nos movieron a las montañas, nos alejaron de sus pueblos. Éramos un estorbo entre las calles de sus parques.

Nosotros. Continuó. Queríamos comer de la carne, pero había otros, más grandes o pequeños, otros que mucho antes ya poseían esas tierras. Respetamos su lugar y tuvimos que tomar una decisión.


Tomé sus blancos,

y él tomó mis negros.

Tomé sus dientes,

y él tomó mis raíces.


Tuvimos que tomar una decisión, eran ustedes nuestro alimento, o eran los bosques la búsqueda de algo nuevo.


Cerebros (completa)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora