XVII
Daniela y Javier estaban de Luna de Miel.
Franquito, había quedado bajo el cuidado de Elisa y disfrutaba del amor y cuidados de su abuela y Carolina.
Las cosas con Pedro estaban bien encaminadas.
Al estar Franquito con Elisa, Pedro tenía el motivo perfecto ,para ir a diario a verlos.
Poco a poco estaban recuperando la complicidad. Pedro debía reconocer que gran parte de este avance se debía a Franquito. El Niño lograba crear momentos mágicos para todos.
Elisa, miraba desde la puerta de la cocina como Pedro enseñaba a su nieto una de sus grandes pasiones, el ajedrez. Le admiraba la paciencia y amor con el que le explicaba a este pequeño cada jugada. Franco era un niño muy inteligente y aprendía muy rápido. Era increíble como este niño tan pequeño y que había llegado en un momento tan duro, les llenaba la vida de alegrías.
Carolina, preparaba en la cocina algo para comer, le encantaba cocinar y Elisa la dejaba ,ya que esto la hacia sentir muy útil.
El almuerzo fue muy agradable, Carolina había preparado su especialidad, una paella valenciana que le quedaba muy bien.
Era sábado y Pedro tenía planes para él y Elisa, quería salir sólo con ella. Había organizado una salida con la complicidad de Carolina.
- Elisa, tengo una sorpresa para ti
-¿Una sorpresa?...ay Pedro! ¡¡Yo ya no estoy para sorpresas!!
-Elisa , cariño...
- Esta bien, le diré a Carolina que se prepare mientras me encargo de Franquito.
-No es necesario, dentro de unos minutos llegará Manuela y se quedará con ellos hasta que regresemos.
- ¡Pedro! ,en realidad te proponías sorprenderme- le dijo con una amplia sonrisa.
-Anda, prepárate, vamos a un lugar en la costa.
-¡Pedro!...
-Ya reclamona, anda a prepararte, ponte algo cómodo.
Elisa corrió en dirección de su dormitorio a buscar algo para abrigarse y Pedro no podía borrar la sonrisa que tenía dibujada en sus labios, estaba nervioso y ansioso también, había esperado mucho tiempo y el gran momento había llegado.
Iban en dirección a la costa, Pedro mantenía a Elisa con la curiosidad,ya que no quería revelar la gran sorpresa.
Después de manejar más de 2 horas, estaba llegando al destino, Cantagua.
Cantagua es un hermoso lugar muy cercano a Maitencillo y a unos 30 minutos de Viña del Mar. Cuando eran estudiantes, Angélica , Elisa y Pedro,solían arrendar una cabaña para poder estudiar tranquilos y pasar unos días en Maitencillo. En ese tiempo Cantagua no existía. Hoy se había convertido en uno de los lugares más exclusivos del sector.
Elisa, al darse cuenta donde estaban, se puso muy feliz. Los recuerdos que inundaron su mente eran maravillosos.
- Cuando te fuiste a Nueva York y supe que no pasarías la Navidad con nosotros, no imaginas lo duro que fue- comenzó a hablar Pedro y Elisa escuchaba en silencio - me di cuenta de lo mal que habíamos manejado las cosas y me propuse intentar recuperarte. ¡Pensé tantas cosas Elisa! Y entre todos esos pensamientos recordé lo bien que lo pasábamos cuando nos veníamos a la playa.
Un día tomé el auto y vine, me propuse encontrar el lugar en donde nos quedábamos siempre y comprarlo para nosotros. Desgraciadamente ya no existe, ahora sobre el lugar hay un supermercado.
- Oh, ¡que pena! - dijo Elisa
- Si, fue lo mismo que pensé... Seguí recorriendo el lugar y encontré esto que antes no existía y me encantó. Por suerte encontré una casa y pude comprarla. Ven Elisa, bajemos para que la conozcas.
Elisa bajo el vehículo mirando el lugar muy sorprendida
- Es precioso el lugar Pedro, ¿es cierto que lo compraste?
- Si cariño
- Las vistas son preciosas
- Sabía que te gustaría, ven - le tomó la mano- quiero mostrarte esto...
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Siempre fuiste tú.
RomanceElisa , es una mujer sensible a quien la vida ha golpeado desde pequeña. El amor llegó a su vida, en un momento difícil, de la mano de un hombre que la hizo muy feliz, pero que el destino le arrebataría cruelmente. Siempre ha contado con la amistad...
