Cinco años atrás. "El comienzo de un sueño"

207 29 14
                                        

¡CAPÍTULO EDITADO Y ALARGADO! Quedó demasiado corto y no me convencía. 

*********************

Se habían quedado solos en el local. Erik y ella. Anais y él. Hacía apenas cinco minutos todo estaba lleno de gente y, ahora, no había nadie. Incluso Dani, que solía esperar a que se fuera Anais para acompañarla a casa, se había ido con una chica. Erik, inmerso en la tarea de limpiar su guitarra, ni siquiera se había despedido de sus amigos. Aquel día estaba más serio de lo normal. Si la relación de ambos hubiera sido normal, Anais no habría dudado en preguntarle qué le pasaba y si le podía ayudar en algo. Pero, desde el principio, no se dirigían la palabra más que lo justo y necesario. Así que ni se le pasó por la cabeza el preocuparse por él. En los tres meses que llevaba juntándose con ellos, Anais y Erik no habían congeniado demasiado bien. Quizás porque él vivía inmerso en su mundo. Quizás ella era muy vergonzosa y no se atrevía a hablar con él. El muchacho no le daba miedo en absoluto, pero no se acercaba a él porque tenía la extraña sensación de que a Erik le disgustaba su presencia. Así pues, prefería mantenerse alejada e ignorarlo; daba su caso por perdido.

No obstante, aunque resultara extraño, con quien sí había congeniado era con Karina. Cuando ella llegaba, la tensión que sentía Anais al lado de Erik desaparecía. La muchacha era todo lo contrario a su novio: abierta, alegre y simpática, siempre tenía una anécdota que contar o tiempo para mantener alguna conversación, aunque el tema no le interesara en absoluto. Y no trataba a Anais como una niña pequeña, como a veces solían hacer los demás, sino que tenía la extraña capacidad de integrarla en el grupo, creando una atmósfera de tranquilidad. Aunque le costaba admitirlo, Anais no podía evitar sentir cierta admiración por Karina, que era más mayor, más guapa y, sobre todo, menos cortada. Seguramente, si ella estuviera allí en ese momento, Erik no la ignoraría.

Su móvil vibró. Era Miriam, que le mandaba un WhatsApp preguntándole que cómo estaba.

Me he quedado sola con Erik en el local. ¡Sálvame!

Imposible, tengo clase. No nos podemos ver hasta dentro de dos horas. ¿Aún no te habla?

Te recojo en la puerta de la academia a las seis entonces... Lleva semanas sin mirarme, tía.

Le caerás mal. ¿Le has hecho algo?

¡NO! Si ni siquiera le conozco bien.

Pues háblale tú.

Qué dices, qué vergüenza.

Pero si te parece guapo.

Porque lo es.

Pues háblale.

Es muy mayor y tiene novia.

No tienes que ligar con él, solo hablar.

Me da cosa.

Pues seguirá sin hablarte para siempre.

Quizás habla poco.

Quizás le caigas mal de verdad.

Pues que le jodan.

Háblale.

Qué no.

Sí, venga.

No.

Anais es una cobardeeeeee.

Que te bloqueo, eh.

No hay ovarios.

—Anais.

Anais Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora