Infinitos

68 6 6
                                        

"Y en ese momento juro que eramos infinitos" - Stephen Chbosky.

En ese momento no pensaba en qué pasaría después. Era de noche. Escuchaba el cantar de los grillos, miraba como el resplandor de la luna se reflejaba en él y las hojas de los arboles hacían sombras majestuosas. Desde allí podía escuchar el ruido de las olas al romperse y de los carros a lo lejos. Podía oler el fresco aroma de la brisa marina. Nada de eso me importaba en ese instante, sólo podía prestar atención a esos labios finos decirme: me gustas tú. Esos labios finos se acercaban más y más, pero no quería detenerlos. Anhelaba que llegaran a mí y lo hicieron; llegaron a mí. Ahí pude entender cuando un vez leí que aveces el infinito es apenas un segundo. Todo el mundo se detuvo y eramos él y yo contra el mundo. Solos en la deriva, sin nadie alrededor. Me hizo sentir cosas que no sabía que existían. Me hizo sentir deseada, amada, bonita. Sus dedos presionaban mis mejillas. Él me veía con esos ojos negros llenos de luz. Mi corazón no se tranquilizaba y mis manos sudaban. Por fin había recibido mi primer beso, y era alguien que yo apreciaba mucho. Esa vez fue mágica, desee en verdad que el tiempo dejara de seguir y poder abrazarme a él y sentirme por más tiempo segura. Estuvimos por horas ahí, yo experimentando esa nueva sensación, él ayudandome a sentirla. Cierta hora tuvimos que irnos.
Desgraciadamente esa vez aprendí a que el tiempo sigue y no se detiene para nadie. La vida sigue.

Recuerdo esto, cada detalle, como si hubiera sido ayer y creo que nunca lo podré olvidar.

Fragmentos de míHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora