Capítulo 2, la verdad.

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¿Qué sucedió?

Para ello es necesario retroceder un poco en la historia.

Poco después de que Jared se fuera, comenzamos un plan para infiltrarme en la vida de Elijah Blackwell, después de todo, la información que me había dado ese imbécil fue suficiente para empezar a reclamar mi legado.

Me cambié de nombre, fingí ser otra persona y no me costó mucho infiltrarme en su vida, ser la mujer que él necesitaba y aceptar el matrimonio unos años después.

Elijah y yo habíamos firmado el matrimonio civil el mismo día que me lo propuso, pero fue el día de la verdadera boda cuando todo se arruinó por completo:


-¿Qué vestido elegiste? No, no me lo digas, quiero que sea una sorpresa. -sonrió.- Mis padres llegan esta noche, algunos de los invitados ya están aquí, los he hospedado en el mejor hotel de la ciudad, y seguro que el resto no faltará.

-Dijiste que serían pocas personas.

-No pasan de 50, cielo. -fingí una sonrisa.- Todo va a estar bien. Ahora, si no te parece mal, deberías dormir, no quiero que te sientas cansada el día de tu boda. -Elijah me dio un beso en la frente y salió cerrando la puerta de mi habitación. Sí, él y yo dormíamos en habitaciones separadas porque en su familia la tradición decía que la primera noche debía ser después de la boda. Ridículo.


Al día siguiente Elijah me hizo despertar temprano, Lucía me ayudó a arreglarme y ponerme el vestido, y ninguno de los dos me permitió salir de mi habitación, pues mi esposo no quería que nadie me viera hasta el momento de tener que caminar al altar. Por supuesto, había elegido un vestido con la espalda cubierta, Elijah nunca me había visto desnuda y el tatuaje que tenía, recuerdo de un pasado salvaje y rebelde, simplemente no encajaba con la persona que era entonces.

-¿Estás emocionada? -me preguntó Lucía.

-Si alguien te oye llamándome de "tú" te despedirán, idiota. -respondí.

-Nadie nos escucha aquí y lo sabes.

-No, no estoy nerviosa.

-Lo sé. -me miró y suspiró.- Te ves preciosa. -dijo escondiendo su rubí en la manga del uniforme.

-Pronto lo lograremos, Lucía, ya verás. -respondí.


Lucía era una de las personas de confianza de Grace, deseosa de derrotar al abuelo se había infiltrado como la mucama de Elijah unos cuantos meses antes de mí, y ahora era lo más parecido a una cómplice.

Lo único que sabía de mis hermanos y de Grace, era que estaban bien. Desde que todo esto empezó, Grace y Luke  se dedican a organizar a los Yaqut que están en contra de Ramil, les enseñan a pelear, a defenderse, y los preparan para la batalla que de seguro tendrá lugar cuando se desate el caos.

Logan y David viven tranquilos en un país de Latinoamérica del que no recuerdo el nombre, alerta pero tranquilos. David está completando su educación básica, y digo completando porque a sus diez años va en dos cursos más avanzados que el resto de niños de su edad. A este paso, va a graduarse a los trece.

-¿Crees que me reconozca? -pregunté, viendo por el espejo cómo Lucía se sobresaltaba.

-No lo sé, estoy segura de que me reconocerá a mí, pero cree que tú estás muerta.

-No entiendo por qué no pensamos en esto.

-Escucha, es probable que Ramil ni siquiera se presente, además... -pero el guardaespaldas de Elijah había entrado a la habitación.

Epístola al CaosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora