<<Abril 22, 7:25 am>>
Sebastian
- Sebastian - solloza Ciel, recostado en la cama, acurrucado entre mis brazos y aún en pijama - no te vayas por favor
- Ciel, no me iré nunca
- ¿Y que pasa si ellos te llevan? Te llevarán lejos y no podré verte de nuevo
- Ya hemos hablado de esto toda la semana. Además creo que hay un problema con tu teoría, no sé con quién crees que estás tratando, soy el primer ángel caído, no podrían jamás conmigo
-¿Y si encuentran la manera y te alejan de mi?
- Regresaré. Siempre regresaré a ti.
Parece que de alguna manera ese último comentario lo ha dejado más tranquilo. Por otra parte el que está alterado soy yo, Elizabeth y yo llevamos una semana con nuestro trato, lo malo es que no hemos logrado nada, pensé que me sería más sencillo convencerlo de dejarla que a ella enamorarlo, pero ahora veo que trabajamos a un mismo grado de dificultad, tal vez... Ciel no me ama tanto como para dejarla. No. No pienses eso Sebastian, Ciel te ama. Estaba pensando en intentarlo de nuevo pero creo que no es el momento adecuado para llenar a Ciel de tonterías, además por el momento basta con que la niña esté escuchando detrás de la puerta, llegó hace unos quince minutos y no se ha movido, si no es más discreta Ciel se dará cuenta.
- Sebastian... - dice limpiándose las lágrimas
- Dime - respondo con una ligera sonrisa
-Ya van casi dos semanas desde nuestro contrato
- Sí, el tiempo está pasando muy rápido
- Sí, la cosa es...
-¿Que?
- ¿He logrado hacer que sientas algo en estos días?
- Francamente sí.
- ¿Amor?
- No lo sé, cuando estoy contigo me siento como mareado, también siento como si mi estómago diera vueltas y eso me provoca un ligero cosquilleo
- Eso es lo que yo siento cuando estoy contigo, y estoy seguro de que es amor - dice con un brillo exquisito en los ojos
- No. Espera creo que eran náuseas, tal vez me esté enfermando del estómago - le digo en tono de broma, quizá no fue muy buena idea, ya que me contesta de mala manera y con esa hermosa frente arrugada
-¡Idiota!
- Sólo jugaba Ciel - digo entre risas - no lo tomes a mal, pero quiero guardar el secreto de todo lo que me has hecho sentir para el último día
- Hubieras dicho eso desde un principio, ya te he dicho que tus chistes son de muy mal gusto.
- No te enojes - poso mi mano en su barbilla levantándola y le doy un pequeño beso en los labios - ¿Sabias que me fascinas? - a Ciel le sube el color rojo hasta las orejas, y con una leve sonrisa me dice en un susurro
- Callate...- y me toma por el cuello del saco para atraerme hacia sus labios, para mi infortunio tengo que levantarme lo más rápido posible, la mocosa esta girando la perilla de la puerta...
..............
Elizabeth
- ¡Ciel!
Corro apresuradamente con una sonrisa, con los brazos abiertos y empujando a Sebastian bruscamente subo de un brinco a la cama, esta tibia, ahora confirmo lo que pensé mientras estaba escuchando detrás de la puerta, estaban en la misma cama. La rabia llena mi cuerpo por un segundo, pero no le daré el gusto a la asquerosa criatura que está detrás mio, estando ya arriba de la cama abrazo a Ciel por el cuello con tal fuerza que quedamos tumbados en la cama, yo sobre él, toma eso demonio
-¡Lizzy!
- Perdoname - digo entre risas y mirándolo a los ojos - creo que me deje llevar - me levanto sin dejar de observarlo, para mi pesar lo primero que hace es observar a Sebastian con algún tipo de desespero en la mirada
- No hay problema - contesta después de un par de segundos para después tomar su parche, y creer que a todos nos mintió, haciéndonos pensar que había perdido el ojo en el incendio, pero ya no más. Ahora sé que tras ese parche se esconde un sello, tras ese parche se esconde la mas grande de las vergüenzas, la peor humillación.
- Elizabeth, ¿desde cuando estas levantada? - sus palabras me sacan de mis pensamientos, debo fingir muy bien para que no me descubra, ni en lo del trato con su mayordomo, ni con el que tengo con Undertaker.
- Más o menos una hora, desperté con mucha energía, así que tomé un baño, me vestí y fui a dar un pequeño paseo con Paula.
- Ya veo - dice el con completa indiferencia
- Ciel, quiero pedirte algo
- ¿Que cosa necesitas?
- ¿Pasa conmigo todo el día si?
Ciel voltea a verme de pronto, como si hubiese dicho la peor de las blasfemias.
- Lizzy... Me es imposible, tengo demasiado trabajo
- ¡Mientes! Pasé antes a tu despacho, y desde ayer no tienes nada de trabajo.
- ¡¿Elizabeth, revisaste mis documentos?! Sabes que eso es de muy mala educación
- No lo es si eres mi prometido
- Aún así no debiste hacerlo, además ¿Como estas tan segura de que no tengo más trabajo? Dudo que hayas entendido siquiera lo que decía en esos papeles
Eso me lastimó, pero a fin de cuentas no es una sorpresa él que me crea una estúpida
- ¡El hecho de que no sea la jefa de una enorme empresa como tú no quiere decir que sea una estúpida Ciel! - respondo esforzándome por que mis ojos se vean llorosos
- Lizzy... Tienes razón, lo lamento mucho
- No es cierto - comienzo a llorar desconsoladamente y ahora si se ve preocupado, como si no supiera que todo en ti son mentiras. Te juro Ciel Phamtomhive, que vas a ser sólo mío. Aunque antes... vas a pagar muy caro lo que me estás haciendo
- Siempre me has creído una estúpida
- No Lizzy no es cierto, disculpame.
Ahora es el momento, me limpio de las mejillas de todo rastro de lágrimas y dibujo una sonrisa - te perdono si pasas todo el día conmigo
- Lizzy... En serio no puedo
- ¡Mientes! - grito y lloro una vez más, aunque la mayor parte de todo esto es puro teatro en el fondo no puedo evitar que realmente me duela, no puedo evitar sentir como mi corazón se rompe cada que lo escucho decirme que no, antes habría sido distinto, en otro momento sólo aceptaría sus negativas pero ya no voy a hacerlo, aunque quiero no debo.
- Lizzy por favor - dice desesperado Ciel
Justo cuando estoy por contestarle él nos interrumpe
- Bocchan, ¿Por que no pasa el día de hoy con su prometida? Ella también es su responsabilidad, por el trabajo no se preocupe. Si gusta yo podría adelantar y dejar el resto para cuando termine con ella.
¡Maldito Demonio! ¿Que se propone? Ahora hasta está ayudándome, talves aquél hombre tiene razón... Y Sebastian sólo esté jugando con mi prometido. Ciel mira atónito a Sebastian pero al pasar los segundos suspira resignado y destilando fastidio dice lo siguiente
- Esta bien, pasemos juntos el día de hoy
- ¡Si! - "festejo" brincando sobre la cama - no te arrepentirás Ciel, nos divertiremos mucho hoy, sólo tú y yo.
-De acuerdo - comenta secamente - ahora deja que me vista para poder desayunar
- Esta bien
Me levanto trabajosamente de la cama y al bajar empujo de nuevo a Sebastian. Salgo de la habitación brincando alegremente y camino por el pasillo hacia el comedor, sólo para encontrarme con ese hombre y sus dos acompañantes
- Buenos días señorita - dice sentado en el lugar de Ciel mientras juega con un tenedor en las manos y borrando esa sonrisa que lo caracteriza continúa - tenemos que hablar. Ustedes dos - dice dirigiéndose a su séquito - cuiden la puerta
- Sí - contesta solo la pelirroja
- ¿Por que no toma asiento? Aún tenemos tiempo antes de que llegue su prometido.
...............
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YUANFEN
FanfictionSebastian Michaelis, el mayordomo perfecto ha roto las reglas del inframundo al enamorarse de su contratista y ahora ambos deben pagar por su traición, sin embargo ninguno de los dos se resignará tan fácil.
