9: Los días de verano

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Stiles había dormido prácticamente dieciséis horas desde que logró cerrar los ojos. No tardó nada en dormirse, todos los miedos se habían ido sabiendo que Derek le protegía. Si algo sacaba en claro de aquella loca aventura en la que se habían metido era eso. Confiaba en él con su vida. Sabía que le tenía cerca y aunque los gruesos muros de esa casa fueran sus barreras, no dejaría que eso le importara. No dejaría que nadie se le acercara.

Había soñado con un día de verano. Estaba en el campo, el aire olía a pino y el sol dejaba todo al descubierto, no como aquellas eternas noches en las que vivía en el mundo real. Scott y Allison se habían agarrado de la mano con la decisión de no soltarse nunca y se daban besos mientras los demás terminaban de preparar el campamento. Estaban todos, Isaac y Erica se peleaban por una tontería sin importancia y Boyd como siempre se ponía de por medio, Lydia estaba con una gran pamela quejándose de los mosquitos y Jackson se reía de ella con cariño. Estaban todos, no, faltaba alguien donde estaba, entonces lo notó. Alguien le rodeó por la espalda. El aliento en la nuca de Stiles le delató. Derek puso su mentón sobre la cabeza de Stiles y vio a todo su grupo pasar un buen día de verano. Stiles supo al instante que eso era un sueño, pero lo disfrutó igual.

–Así deberían ser las cosas –se decía entre susurros, mientras todo el sueño transcurría.

Stiles despertó cuando la puerta de su casa se cerró de un portazo. Era media tarde y el padre de Stiles debía haber vuelto de trabajar después de venir a comer a casa, ¿Cuanto llevaba durmiendo? Para Stiles fueron como minutos, pero llevaba durmiendo prácticamente un día entero. Entre la oscuridad del cuarto vio algo y su corazón se dio un vuelco.

–¿Quien esta ahí? –preguntó con miedo, esa era su realidad, no la de los bonitos días de verano.

Derek salió de entre las sombras con gesto tranquilo.

–Soy yo, pensé que con tus nuevas habilidades ya podrías olerme pero veo que aún te queda mucho que aprender –parecía decepcionado.

Eso en el fondo le dolió. Sabía que ahora era de su manada, pero incluso con el beso que se habían dado nunca podría remplazar a Scott, ¿Le tenía celos? La idea de que Derek estuviera enamorado de Scott casi le provoco un asco tremendo, pero intentó pensar en otra cosa. Ahora tenía que pensar en ser un buen lobo y acabar con todos a los que tanto temía. Había pasado tres días en su casa ,pero sabía que la guerra no había acabado ni por asomo.

–¿Cuanto llevo durmiendo? –le preguntó intentando evitar el tema del entrenamiento.

–Unas quince o dieciséis horas –Derek se sentó al borde de la cama –Tu padre se fue a trabajar a las siete y volvió para comer, pero se acaba de ir.

Derek informó.

–No ha pasado nada más, estamos a salvo –le dijo convencido de que Stiles aun tenía miedo. Derek lo entendía, le habían disparado y le habrían matado si no fuera porque le mordió.

Stiles se abrazó, recordando los días de frío y entonces recordó también  los brazos de Derek en aquel sueño. Sonrió y comprendió algo.

–¿Me has abrazado mientras dormía? –preguntó divertido.

Derek le miró con un gesto tosco y negó.

–No, he estado aquí para protegerte, así que mejor no digas estupideces –se enfadó.

Stiles lo sabía. Derek no lo reconocería, pero estaba seguro que sí.

–He notado tu aliento en mi nuca mientras dormía y no ha sido solo un sueño, ¿no? –Derek observó hacia otro lado mientras Stiles preguntaba –No soy tan mal lobo como parece entonces ¿no?

Solos [Sterek]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora