Lo suficiente IV

2.7K 242 28
                                        

La forma en que el cielo cambio de tonos rojizos a el azul oscuro que admiramos en la noche me desespero un poco

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

La forma en que el cielo cambio de tonos rojizos a el azul oscuro que admiramos en la noche me desespero un poco. De alguna u otra manera tenia que volver a casa. A ese lugar donde mis sentimientos explotaban cada dia de mil y un maneras diferentes.

—¿Quieres que te acompañe?

Deberia disculparme... Mei realmente no tiene la culpa de nada. Obviamente estoy enterada de su falta de capacidad para expresar lo que siente con claridad. Incluso si eso llega a ser decepcionante en algunas ocasiones o si termina hiriendo a la gente que la rodea.

—No, vivo muy cerca, no hay problema con que vaya sola. "Además siento que ya te he dado bastantes problemas"

—Te insistiría, pero posiblemente tu hermanita odiaría verme contigo, así que esta bien.

—creo...

La facilidad con que salen palabras de su boca como si se tratara de una platica con un viejo conocido me traia algo de comodidad, como si se tratase de una reunion con un amigo al que veo todos los dias.

—Supongo que no pasaras por aqui tan amenudo.

—Algo asi, es un poco dificil si Mei se molesta cada vez, asi que...

—Asi que... ¿por que no te doy mi numero?

—... ¿que?

Con una sonrisa entre nerviosa me mostro su celular. Los chicos son realmente raros. Uno no sabe lo que puede estar pasando por su mente.

—No puedes decirme que no tienes uno. Si tu hermanita no se entera de nuestra amistad no se enojara.

—Pues...

—Ha sido dificil preguntarte el numero, asi que por favor no me mires de esa forma.

¿Que case de expresión puse en ese momento? De hecho me sorprendio bastante. Recuerdo un poco mis constantes intentos por obtener los números de varios chicos en mi anterior colegio. Nadie era tan agradable como el. Los chicos son muy groseros y se llevan entre ellos muy pesado. Así que me es raro encontrarme con alguien agradable.

—De acuerdo, puedes llamarme cuando quieras

Dije mientras sacaba mi celular.

Creo que tus manos temblaban un poco. ¿Todos los chicos se ponen tan nerviosos por algo como esto?

—¡Genial! podre llamarte si te presto algo de nuevo.

—No pasara, esa vez solo olvide un suéter por que estaba un poco...

—¿Molesta con esa chica?

—huh... algo así...

—Supongo que es normal entre hermanastras llevarse un poco mal.

—Oye, no nos llevamos mal.

—Tranquila, se ve que se quieren.

Mis respuestas eran mas vagas que nada. El de alguna manera siempre seguia la conversacion, pero era tan vergonzoso escuchar que "nos queriamos"

Es tarde...

—Entonces me voy, nos vemos.

—Nos vemos. Te llamare si comienzo a extrañarte.

—...

Soltaste esa frase con una gran sonrisa. Es gracioso que pueda decir cosas tan vergonzosas y que se ponga nervioso al pedir mi numero. Como si sus preocupaciones estuvieran en el orden incorrecto.

Creo que habría estado bien pedirle que me acompañara...

—Llegas tarde.

—Siento eso.

Es incomodo...

La clase de incomodidad que te haría saltar de un precipicio. Estaba justo en el lugar donde la deje, como si todo el tiempo esperara a que yo cruzara la puerta. La imagine sola en esa habitación y me sentí un poco mal al recordar lo que es vivir en una habitación vacia. Mamá siempre ha sido del tipo ocupado, así que es inevitable estar sin compañía en esta casa.

—¿Donde estabas?

—...solo fui a tomar aire.

¿Se enojara si le digo la verdad?

—¿Fuiste a la tienda?

—Huh... no. Fui a caminar un poco, solo di un par de vueltas por ahí.

Sé perfectamente que soy una mentirosa a la que muy rara vez le creen, pero ni loca le iba a decir donde estuve sabiendo que me mataría. Su mirada se clavó en mi. Era como una especie de interrogatorio donde por cualquier movimiento que hicieras podían juzgarte. Y lo peor de todo aquí es que yo tenía el papel de la idiota que apenas se venía enterando de que estaba en juicio.

—No deberías estar tan tarde en la calle, es peligroso.

—¿eh? ¿Te preocupas por mi?

Demonios, deje escapar esa pregunta. Creo que solo me sentí bien al verla de esa manera. Deberia cuidar mas lo que digo o saldre más lastimada de lo normal. Sus respuestas indiferentes me parecen hasta practicadas de vez en cuando.

—Si, me preocupas ¿hay algo de malo con eso?

Fue inesperado. Incluso creí que no diría nada y me ignoraria durante un buen rato.

Ese cosquilleo que sentí al escucharla me hizo recordar porque seguiamos de esa manera. Creo que puedo soportarlo un rato más. Sin saber a donde vamos realmente.

—Lo siento, ya no pasaré tanto tiempo afuera.

—¿en serio? ¿Lo prometes?

¿Que con esa voz tan indefensa? Estaba ahí abrazando a su gran peluche y me pedía que prometiera algo. Creo que se escucho un tanto alegre.

—Lo prometo, no puedo dejar a mi hermana menor sola. Si quemas la casa, mamá me matara.

Vamos, bromeemos un rato y finjamos que no hemos peleado hace un par de horas. Incluso si solo terminamos ignorando nuestros problemas, creo que podremos aguantar esto lo suficiente como para permanecer juntas.

—Yuzu...

—¿Mande?

La forma en que me miraste fue extraña. Sin necesidad de hacer ruido sabia que querias algo muy importante. Y aun así...

—...nada

—De acuerdo...

solo pase mirándola de reojo como siempre hasta la habitación. Pensé que los chicos eran complicados, pero ahora que lo pienso mejor... creo que me seria mas facil entender lo que pasa por la cabeza de un hombre a saber lo que pasa por la mente de esa chica cuando pone ese tipo de cara.

Citrus One-ShotsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora