Citrus Predicciones V

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No había pasado mucho de "aquella pijamada"... entonces, ¿porque todo parecía tan distante?... tan distinto.

En ese pequeño viaje escolar había tomado el valor para declarase a su hermanastra menor, con un gran apoyo de Harumin tomo un obsequio en mano y camino con prisa, su corazón estaba tan acelerado al igual que el ritmo de sus pasos.

Los pasillos estaban solos, y ella estaba ahí. Era como el momento perfecto.

Hasta que hablo.

—Hoy, cierta persona me confeso sus sentimientos. —Su voz era fría y no había señal de expresión en su rostro —Y voy a... empezar a salir con esta persona.

Y toda emoción, felicidad y anhelo en su corazón... se rompió. Apretó en un puño el pequeño obsequio que tenia preparado pensando en cuán estúpida podia llegar a ser, sus ojos se obscurecieron y sentia como su cuerpo temblaba ante la brisa que pasaba.

—Oh, vaya eso no lo esperaba —Hizo el mayor esfuerzo por contener sus lagrimas y que el temblor en su voz no fuera tan evidente —Me alegro por ti... pero, tengo que irme.

No lo pensó mucho, Yuzu era de esas personas que actuaban mas por impulso que por algo que exactamente viniera de su cabeza. A paso firme y rápido, no sabia a donde rayos iba pero, quería correr y correr, correr hasta que el dolor en su pecho pasara.

Y en algún momento de su caminata sintió las mejillas húmedas y seguramente no era por la lluvia que le caía encima, no... no era eso. Cuando recobro un poco de cordura, no sabia donde demonios estaba, se sostuvo de las rodillas para recuperar el aliento.

—Sus palabras me dolieron... mucho mas de lo que piensa.

Ya con su respiración en calma, vio con el ceño fruncido la pequeña bolsa en su mano, ahí cerca un balde de plástico para la basura, se acerco a el con determinación, acercando su mano a el, pero no tuvo la fuerza de soltar el detalle que tanta esperanza le había dado, con enojo en su rostro guardo el objeto en el bolsillo de su sudadera.

Camino un poco viendo el alrededor, personas se quejaban del clima, otras usaban paraguas, otras con un impermeable, todos iban y venían, a prisa o lento, riendo o serios, adultos y niños, parejas y personas solitarias, pasaban y pasaban por sus lados, aun asi... todo parecía vació para ella.

No, esto no me volverá a afectar, tengo que estar bien, y lo conseguiré. Pensó la rubia mientras quitaba con su palma el agua de su rostro, con mirada indiferente paro a un taxi con un silbido.

Subió en el con paciencia, lo manejaba un hombre mayor con aire amable lo que en cierto punto la tranquilizo, la miraba por el retrovisor.

—¿A donde la llevo, señorita? —Pregunto

No importa a donde vaya. Todo sera igual, maneje sin rumbo hacia ningún lugar, hasta olvidar... quiero olvidadlo todo, por favor. Eso era lo que pensó, pero se limito a ver por la ventana y responder —Al... hotel Sue ¿queda muy lejos?.

—Mmm.. unos 25 minutos, señorita.

—¿Caminando?

El hombre comenzó a reír mientras ponía en marcha el vehículo —Pero que simpática, claro que no, nadie normal caminaría desde aya hacia acá. Seria terriblemente agotador.

Vaya al parecer había recorrido bastante, sin darse cuenta. Bueno, no importaba seguramente despues de la visita al templo que estaba al lado del hotel, nadie se abría percatado de su ausencia... si, no importaba.

—Usted es de las jovencitas que vienen... ¿no?, las del viaje escolar, que se hospedan en ese hotel, me imagino.

—Si, soy de ellas.

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