CAPÍTULO 5 - Nuestra última esperanza

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Eve se quedó igual que antes, esperando una respuesta que implicara algo de gran envergadura.

-¿Cómo? ¿La heredera de la familia real? -preguntó tras un breve lapso de tiempo, sin comprender.

-Así es.

Eve procesó toda la información, atando los cabos que finalmente le proporcionaron una respuesta ante aquella revelación: era imposible.

-Es imposible -formuló en voz alta, mirando el techo, e intentado recordar si se había perdido alguna clase o si se había saltado algún capítulo de La verdadera historia de Inalbis-. Toda la familia real está muerta. De eso hace más de... ¿50 años?

-Así es -repitió Erick-, pero el hijo pequeño del rey consiguió huir con su institutriz.

Aquella respuesta dejó a Eve más confusa de lo que ya estaba.

-Pero... La verdadera historia de Inalbis lo dice bien claro; el CRI destituyó a la familia real de sus funciones -recitó Eve, tal y como estaba escrito en el libro, pese a que todos sabían que la habían ejecutado-, porque su gobierno era nefasto. Todo el mundo lo sabe. El abuelo del general Thorn lo hizo.

-Sí, pero no el CRI. El gobierno cree que los liquidaron a todos para que no quedara nadie que pudiera reclamar el poder, pero es cierto, el hijo del rey logró salvarse. Luego creció, pasando por un ciudadano más, hasta tener descendencia. Esa descendiente es la que estamos buscando para reclamar el poder de Inalbis.

Eve se echó hacia delante, con los codos sobre las rodillas, pensando.

-¿Y ella no sabe nada?

-No -dijo Erick, negando con la cabeza-. No sabe nada acerca de su verdadera identidad. Según nuestro contacto en la Ciudadela, vive ajena a todo esto. Lleva una vida tranquila debido a su delicada salud.

-Pero -replicó Eve-, ¿cómo va a salvar eso a Inalbis? Es decir, aunque supuestamente haya una rama de la familia real con vida, ¿cómo nos va a salvar eso? Las armas serían más efectivas para matar al general y acabar con la dictadura que tener una heredera al trono de una monarquía ya obsoleta, ¿no?

Erick sopesó la respuesta de Eve, y sonrió.

-Creo que ya lo sabes, pero nunca usamos las armas a no ser que nos veamos amenazados o veamos a gente inocente amenazada.

Eve le miró fijamente. Eso no era lo que habían demostrado anteriormente.

-Y lo mismo haríamos con el general. No, no -aclaró-. Nuestra esperanza es la heredera. Todo puede cambiar con su imagen de nuestro lado. La gente tendrá esperanza, y esa esperanza les dará fuerzas para levantarse contra el general. Queremos una revolución pacífica, no otra guerra que nos borre del mapa definitivamente.

''En parte tiene sentido'', pensó Eve. La política de no-beligerancia por parte de los rebeldes les daría más puntos a su favor a ojos del pueblo oprimido. Sin embargo, los leales al régimen podrían usar esto en su favor para volarles los sesos sin oponer resistencia.

-¿Y cómo lo harán? Quiero decir -se corrigió-, ¿cómo lo haremos? ¿Cómo nos infiltraremos en la Ciudadela?

Erick parpadeó.

-Cierto, tú no conoces el plan.

Bien. El caso es que un pequeño grupo encabezado por Rosier se infiltrará en la Ciudadela, haciéndose pasar por comerciantes en la fiesta de la Cosecha. Allí tantearán cómo está todo, centrándose en la vigilancia, calles principales y callejones, así como las cañerías. Después informarán de todo a la central, y ahí Silene decidirá si atacar o no.>>

IN ALBIS: Euphorbia (INCOMPLETO)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora