6- Tormenta Interna

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No sé en cual momento inició el funeral.

Esta situación pasó ante mis ojos más rápido de lo que esperaba, mientras se alimentaba de mis sentimientos, mientras me encontraba ausente. Como un flash, un flash lacrado en el tiempo.
De repente todos me observaban mientras me quedaba callada. Decidí que en lugar de declararle unas palabras al cadáver de mi madre, debería declararselas a las personas que se encontraban allí.
Porque los funerales no son para los muertos. Son para los vivos.
Mi padre me dirigía una mirada expectante, como esperando a que yo diga algo.
Pero al fin y al cabo no tenía nada que decir, me encontraba en shock y sólo pensaba en huir de ahí, quería estar sola, no rodeada de gente vestida de negro con ojos que parecían más falsos que tristes.

Corrí.

Salí corriendo, tal y como lo proyectaban mis pensamientos en mi cabeza.
Las personas se levantaban de sus asientos mientras me veían correr como una niña.
No quiero hacerle frente a esto, aún no lo comprendo.
Creo que me cuesta muchísimo asimilar algunas realidades.
Creo que si vivís en las nubes, probablemente te tiemblen las piernas cuando pises el suelo.
Las lágrimas seguían y seguían mojando mis mejillas.
Me eché a un costado en el piso, y me aferré a mis piernas intentando contener sin fuerzas la tormenta que se desataba en mi interior
Cerré los ojos unos instantes... y me dispuse a saborear mis lágrimas saladas. Y cuando abrí mis ojos nuevamente, lo ví ahí sentado.
Al niño de mis sueños.
Jugando con todos sus juguetes

My dreams [sin editar]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora