Capítulo 30.

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Tyler

La mayoría del trayecto hacia Hurstville lo pasamos en silencio , hasta que Liam se quejó :

—¿Vamos a estar así una hora y media? ¿Sin pronunciar palabra?—Al no haber respuesta , puso la radio. Empezó a sonar una canción de Catfish and the Bottlemen  y sin poder evitarlo , los ojos se me llenaron de lágrimas.

La apagué de inmediato.

—¡Ey! ¡¿Por qué la quitas?!—se quejó Corey.—Esos tíos cantaban bien.

—Porque le recuerda a ella , tío.—contestó Liam por mí.

—Éste es el motel, ¿no?—dijo Kim, señalando el edificio.

—Eso parece , vamos.—Carly salió del coche.

En recepción había un hombre calvo y regordete leyendo una revista.

—Hola. Queríamos saber si aquí se aloja Kate Martin.—dije educadamente. El hombre nos miró y luego volvió los ojos hacia su revista.

—No atendemos a nadie pasadas las dos y media.—respondió bordemente. Miré el reloj y eran las 2:37 p.m.

—Escuche , no me he recorrido más de veinticinco mil kilómetros para que usted me diga que no nos va a atender.—lo amenacé.

Kim me agarró por la manga antes de que me abalanzara sobre el hombre. Acto seguido nos miró a ambos y dijo :

—Por favor , díganos si se encuentra nuestra amiga Kate aquí.—el hombre amargado y regordete accedió finalmente a mirar su libreta.

—Aquí hay una Kate.—mi corazón dio un vuelco.—Pero no es Kate Martin.—dijo , rompiéndome el alma y la esperanza de encontrarla.—Lo siento.

—No pasa nada.—le dijo Corey.—Gracias.

Puse las manos en la cabeza y me tiré del pelo. Acto seguido salí del motel dándole una patada a la puerta y gritando para descargar mi ira.

Sentía impotencia , dolor y había perdido la fe de encontrarla. En un principio , pensé que estaría en el motel , tenía la corazonada pero me equivocaba.

Maldecí para mis adentros , cagándome en Jules y golpeando el coche y todo lo que estaba cerca de mí.

Kim me levantó la barbilla , obligándome a mirarla. Acto seguido me abrazó ; enterré la cabeza en su cuello y lloré , lloré , lloré por un largo tiempo hasta que no me quedaron lágrimas.

—He oído hablar de un restaurante italiano muy bueno cerca de aquí. ¿Te apetece ir?—dijo mi colega Liam y yo asentí. Aunque por dentro no tenía ganas.

Dejé que condujera Corey. Me pasé el trayecto hiperventilando y diciéndome a mi mismo que no me rendiría hasta encontrarla.

Los tallarines con bacon  que tanto me gustaban , me sabían insípidos. No tenía ganas de comer.

—¿No vas a comer más?—preguntó Carly. Negué con la cabeza.—Tienes que comer , Tyler.

—No tengo ganas , ¿vale?—dije de malhumor.—¡Si quisiera,  el puto plato estaría vacío ya!—grité. Atrayendo casi todas las miradas del restaurante hacia mi.

—Déjalo , cariño.—le dijo Liam.

Dirigí la vista hacia la ventana y observé a la gente. Eso me relajaba.

Una chica que pasaba por la acera de enfrente me llamó la atención. Tenía el pelo muy largo y pelirrojo. Mis ojos no podían creer lo que estaban viendo; estaba seguro de que era ella, por lo que salí corriendo hacia la chica.

—¡Kate!—le toqué el hombro y se giró. Pero para mi disgusto , no era ella. La chica se fue mirándome mal.  Y yo me dispuse a volver al restaurante , cabizbajo, cuando escuché a alguien a mis espaldas:

—¿Tyler? ¿Eres tú?—pronunció una voz dulce que me resultaba muy familiar.

Me giré y por poco me desmayo al comprobar que era ella . Era mi chica.

72 Horas Para Encontrarla #PastelAwards2016Donde viven las historias. Descúbrelo ahora