Tyler Lancaster es un chico introvertido cuya percepción sobre el sentido de la vida está aún por devenir. El acceso a la universidad de Stanford y el inicio de su nueva vida como universitario lo lleva a conocer a Kate Martin, una chica extrovertid...
—Kate...—logré pronunciar. Me abalancé sobre ella para abrazarla.—No me lo puedo creer.—le cogí la cara con las manos mientras mis pulgares le acariciaban la cara.
—Pensé que no vendrías.—sollozó.—¿Cómo has llegado aquí?
—Cogí un avión, llamé a tu madre y le pregunté que dónde estaba la casa de tus familiares . Fui a la de los primos de tu madre y luego a la de tu tía , y ella fue la que me dijo que estabas en este pueblo.—la abracé aún con más fuerza.—¿Qué le pasa a tu móvil? Te he llamado un montón de veces y te mandé un mensaje pero no te llegó.
—Está apagado. Quería desconectarme del mundo—sonrió.—¿Has venido solo?—preguntó.
—No. Ellos me han acompañado.—señalé a mis amigos. Habían salido del local y contemplaban expectantes la escena amorosa que se acababa de formar.—Pero eso no importa. Si he venido aquí es por algo.—le retiré un mechón de la cara y se lo puse detrás de la oreja.—Leí la carta y se me rompió el corazón. ¿Cómo pudiste llegar a pensar que quería a Jules?
—Ella...me dijo...—la interrumpí , poniéndole el dedo en la boca.
—Yo no le dije nada de eso . Te mintió para que te fueras del país.—Kate puso cara de sorpresa.—Pero no te preocupes porque antes de venir aquí la puse en su lugar.—le volví a acariciar la cara.
—Miedo me da lo que le hayas dicho.—nos reímos.
—Kate , yo...te amo. Dios , ¿qué estoy diciendo? ¡Te amo muchísimo!... Eres mi vida entera.—ella sonrió y me clavó sus preciosos ojos verdes. Esos ojos verdes que me quitaban el aliento.—He viajado de un continente a otro , pero créeme que me habría recorrido el mundo entero hasta encontrarte. No podía dejar que te fueras sin más...Y sí , ya me estoy poniendo moñas. Pero eres la persona que más he querido , quiero y querré en toda mi vida. Por eso...—me puse de rodillas.—¿Me harías el hombre más feliz del mundo casándote conmigo?
—Estás de coña.—rió ella por lo último que dije.
—Obviamente.—me reí yo también.—Somos muy jóvenes para casarnos.
—¡Quieres besarla ya de una vez!—exclamó Liam desde la otra acera. Provocando nuestra risa y la de los demás. Acto seguido , nos fuimos acercando hasta que nuestros labios se juntaron. Extrañé muchísimo la sensación de sentir mariposas y un zoo entero cuando la besaba.
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Ella puso sus manos en mi cuello y yo puse las manos en su cara. Nuestros labios se echaban de menos , tanto que el beso no fue fogoso , fue lento pero apasionado. Lo estábamos sintiendo mucho.
—Dios , he extrañado esto tanto.—dijo en mi boca.
—Bueno , todo muy bonito y tal.—se acercó Liam.—Pero , ¿nos vamos ya? Extraño Stanford y el sábado hay una fiesta muy buena en la residencia y quiero llegar a tiempo.
—Yo me quedo en Australia.—dijo mi chica muy seria , mirándome. Yo abrí los ojos como platos.—Es coña. Deberías de haber visto la cara que has puesto.—me despeinó con la mano y luego me dio un beso.
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—Gracias por acompañarme , chicos.—les agradecí cuando ya estábamos en Stanford.
—No hay de qué.—dijo Corey y le echó el brazo por lo alto a Kim.
—Pensé que tenía novio.—dijo mi chica.
—Ya se ve que no.—los miré y eché el brazo por lo alto de mi novia.—Mira la cara de Corey. Está más feliz que un perrito cuando lo sacas a pasear.—Kate dejó escapar una carcajada.
—Oye , he estado pensando...—puso el dedo índice en la barbilla.—en invitar a Jules a nuestra futura boda.
—¿Qué?—dije con los ojos muy abiertos.
—Es coña.—dijo ella. Iba a darle un beso pero salió corriendo mientras se reía. Parecíamos dos niños pequeños jugando al pilla-pilla.—Oye , ¡ven aquí!
Y en esos instantes , me di cuenta que mi lugar en el mundo no era otro sino al lado de ella.